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jueves, 16 de mayo de 2013

Rock and RUNNERS dreams: #CHOTISRUN

Hace unos años, para mi, las palabras fiesta y deporte no podían ir en una misma frase. A no ser que fuera: ni loca voy a hacer deporte, prefiero ir de fiesta. Hoy por hoy esto ha cambiado radicalmente, y para mi ir a hacer deporte puede ser una fiesta.
Por eso me apunté al #chotisrun del día de San Isidro que organizaron las chicas de #mujeresquecorren, un movimiento social iniciado en Facebook y que une la pasión por el running con una causa solidaria: ayudar a recaudar fondos para investigar la leucemia infantil, con unoentrecienmil. Uno solo no puede hacer nada frente a la enfermedad, pero uno entre cien mil puede con todo.
Con mi dorsal solidario acudí a la cita en el Retiro. No iba sola, mi compi de carreras iba conmigo, y ella, que es más social que yo, arrastró a parte de su gente. Total, un grupo de ocho personas que iban dispuestas a pasárselo bien.

Todas mirábamos al cielo, que abrió sus compuertas y nos empapó la ropa, pero no la ilusión ni las ganas de pasarlo bien. Hay que correr, da igual que llueva o no. Para eso se inventaron los chubasqueros.
En la Rosaleda nos esperaban algo más de doscientas chicas, mujeres, de todas las edades, y una CristinaMitre, la impulsora del movimiento, visiblemente emocionada y nerviosa megáfono en mano. Nos explicó cómo comenzó la idea de mujeresquecorren, que todo surgió tras una conversación en WhatsApp con cuatro amigas y lo importante que era el dorsal solidario de unoentrecienmil. Hubo risas y aplausos, y más nervios mal disimulados. Nos anunció cómo se iba a dividir la gente: en tres grupos. El primero, capitaneado por ella misma, se llamaba “No he corrido nunca pero quiero intentarlo”. A éste se apuntarían las amigas (y prima) de Tammy, Nydia, Eva, María y Tatiana, ya que nosotras esa etapa la tenemos superada.
Las hermanas Sanfabio, Amaya y Tamara fueron unas guías de lujo para los grupos 2 y 3, llamados “corro 5 kilómetros y quiero más”, y “corro 10 kilómetros y soy una máquina”. Tammy y yo dudábamos entre el uno y el otro, porque basándonos en nuestro ritmo habitual estábamos a caballo entre ambos. Finalmente fuimos conservadoras y nos decidimos por el grupo 2, capitaneado por Amaya Sanfabio.
Antes de salir a trotar ya nos respetó la lluvia. Debió ver nuestras ganas y nuestra ilusión, y decidió darnos una tregua. Y qué verdad es que las mujeres nos tomamos esto de correr con otros matices que los hombres no saben ver. Eso de mirarte si te quedan bien las mallas antes de salir de casa es muy nuestro, y los hombres (o por lo menos mi marido, creo que es general, pero puede haber excepciones), no lo llegan a entender. O llamar a tu compañera de fatigas el día antes de una carrera para decidir qué os ponéis. Hay muchos factores a tener en cuenta: climatología, estado de ánimo, si ese día te sientes hinchada... Y somos las reinas de los complementos, nos encantan los colores, destacar que te cuidas por dentro y por fuera. Personalmente, me encantan las alas que muchas de estas #mujeresquecorren llevaban, pero no me tocaron en el sorteo...
El calentamiento fue de lo más divertido. Haciendo honor al día que era en Madrid, la fiesta de San Isidro, calentamos bailando un chotis. Por algo la quedada se llamaba #chotisrun. Nos divertimos mucho pese a los problemas técnicos que no nos dejaron disfrutar de la canción del chotis.
Tras entrar en calor de forma tan original, comenzamos el rodaje. No sabría explicar bien el recorrido, porque no conozco mucho el parque, solo sé que fuimos la mayor parte del trayecto bordeando la valla exterior, y que gran parte de ese recorrido fue cuesta arriba. Nos alegramos mucho de haber sido conservadoras, ya que, por ir de chulitas (por lo menos yo), nos costó subir algunos tramos. Pero superamos los obstáculos, seguimos tirando hacia arriba (braceando, que ayuda a subir las cuestas), y acabamos de las primeras del grupo. Gran entrenamiento, recorrimos unos 5 km en 29 minutos. Buen ritmo, y buenas sensaciones.
Al llegar, más sorpresas: hidratación (coca-cola o aquarius, lo que prefirieras), rosquillas del santo y barquillos. Más castizo, imposible.
Y para finalizar entregamos nuestros dorsales solidarios con nuestros datos escritos en el reverso para acceder al gran sorteo. Cristina Mitre, de nuevo megáfono en mano, procedió a rifar la inmensa cantidad de regalos que tenían. Tuve suerte y me tocó un curso de yoga/gimnasia facial (ya os contaré).
Y, tristemente, la jornada llegó a su fin. Hubo deporte, mantones, claveles y mucha, mucha diversión. Gracias a #mujeresquecorren por hacer de nexo de unión de muchas mujeres que quizás se sentían un poco solas al salir a correr. Gracias por la gran fiesta. ¡Nos vemos en la próxima!

jueves, 9 de mayo de 2013

La Evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly

Sinopsis (casa del libro): Calpurnia Virginia Tate, Callie Vee, es una niña que vive en un pueblo de Texas. A pesar de que su madre insiste en que aprenda a tocar el piano, coser y cocinar, ella está más interesada en lo que ocurre tras la puerta cerrada de la biblioteca, o en el laboratorio de su abuelo. Poco a poco irá ganándose a este señor un tanto huraño y empezará a colaborar con él en sus observaciones del medio natural, aprenderá quién es Darwin, qué son las especies y las subespecies y también lo idiotas que se vuelven los hermanos mayores cuando se enamoran.

Calpurnia Tate, alias Callie Vee, vive su desenfadada vida de niña de apenas doce años durante el verano de 1899. El cercano cambio de siglo es algo que ronda por la cabeza de todos, pensando en cómo han de cambiar sus vidas. Pero Callie no quiere que su vida cambie. Quiere jugar, quiere bañarse en el río y quiere seguir siendo una niña, no una mujer que es en lo que quiere convertirla su madre.
De naturaleza curiosa, su hermano le regalará un cuaderno para que apunte lo que observa. Será este cuaderno el que le acerque a la figura tan siniestra como interesante de su abuelo, siempre encerrado en su laboratorio, ya que se interesará por lo que escribe en el cuaderno y la aceptará como discípula. Es ahí cuando el pensamiento lógico y la vida científica se va abriendo paso por la mente de Callie, y su visión del mundo cambiará para siempre.
He de decir, lo primero, que el libro me ha encantado. Es una delicia. La narración es sencilla, en primera persona. Es la misma Callie la que cuenta su propia historia, lo que hace que sea muy divertida, ya que es una niña lista e irónica. El ser la mediana y única chica de siete hermanos hace que su vida esté llena de emociones, ya sean en forma de celos porque su hermano mayor filtree con señoritas o de rencillas con los pequeños, o en forma de ternura por el más pequeño de todos.
Los personajes están muy cuidados, Callie te da una visión muy particular de cada uno de ellos, pero eso no les resta profundidad, más bien al contrario.
Y la historia es entretenida, con infinidad de detalles que la hacen muy creíble, muy verosímil. Ignoro mucho acerca de esa época concreta en Estados Unidos, pero la imagen que te venía a la cabeza era la de la Casa de la Pradera, aunque Callie no se parece en nada a Laura Ingalls. Quizás únicamente en su rebeldía. Y es que Callie no entiende por qué ha de ser diferente su vida y sus obligaciones a las de sus hermanos. Es curiosa e inteligente, y se interesa por la naturaleza que le rodea. Durante el transcurso del año, junto a su abuelo, Callie crece y madura de una manera que jamás lo hubiera hecho si no hubiera descubierto a Darwin. Le encanta leer, como buena curiosa, y no se amilana por nada.
La verdad es que me he sentido identificada con ella, quizás por eso me haya gustado tanto el libro. Yo también era inquieta y curiosa. Quizás no tan inteligente, pero sí que me cuestionaba lo que Callie, el por qué, por el hecho de ser chica, no podía hacer lo mismo que un chico (crecí en los 80, y por aquel entonces esas diferencias estaban más marcadas que ahora). También me encantaba leer, y curiosear por ahí.
El libro es una mezcla de costumbrismo y estas dudas, que quedan sin resolver, para que el propio lector decida el rumbo que han de tomar las cosas pasada la nochevieja de 1899 y entrados ya en el nuevo siglo.
Lo recomiendo sin dudar, es corto, se lee enseguida y es una pura delicia.


La Evolución de Calpurnia Tate
Jacqueline Kelly
Roca Editorial
272 páginas

lunes, 15 de abril de 2013

Guns by Stephen King (Kindle Single)



Leer en inglés es uno de mis propósitos de este año, quiero hacerlo más a menudo pero con libros cortos y asequibles a mi pobre nivel del idioma. Ya se me pasó el empacho del año pasado, en el que cometí la locura de leerme un libro de Marian Keyes, de más de 500 páginas, sin anestesia ni nada. Fue una tarea ardua, disfruté a medias, y tuve que dejar un tiempo prudencial antes de volver a la aventura.

Ese tiempo llegó a su fin cuando vi que Stephen King, uno de mis autores favoritos, había sacado un Kindle single, que son mini-libros editados sólo para Amazon que se venden a precios muy asequibles. Concretamente fue un dólar. Me atreví con ello porque era una extensión muuuucho más corta que Rachel´s Hollidays de Keyes, y por el fantástico accesorio que supone disponer de un diccionario en el kindle, ya que si no conoces una palabra en concreto sólo tienes que poner el cursor sobre la misma y casi de forma instantánea te dice lo que significa, o en mi caso, su traducción al español. En un futuro, cuando mi vocabulario me lo permita, le instalaré como defecto el diccionario de inglés-inglés, para que me de una definición de la palabra en cuestión, pero por el momento me conformo con la versión inglés-nivel-medio.

Guns es un ensayo en el que el autor estadounidense, a propósito de la última matanza a manos de un estudiante en un colegio se explaya dando su opinión sobre la libre circulación de armas en su país, y la doble falsa moralidad de la que hacen gala.

Con su particular estilo, King hace una defensa a ultranza del control de armas, ese que tan mal les suena a los estadounidenses. Desde nuestro punto de vista se ve como algo raro y lejano, pero también es cierto que es una de nuestras diferencias culturales. Lo que sí que es igual es la repercusión que le dan a la tragedia, que copa todos los noticiarios y programas de la televisión hasta que ocurre otro suceso que ocupa su lugar.

He de reconocer que, si bien he entendido el conjunto, sí que ha habido muchas partes que se me han escapado. Me ha vuelto a pasar lo mismo que con la Keyes, que he apuntado demasiado alto y he elegido un título no del todo adecuado a mi nivel. Primero porque es un título original, no uno de esos libros adaptados, y segundo porque al ser un ensayo contiene palabras más específicas del tema que trata (las armas), además de un lenguaje coloquial, normal en el estilo de King, que a veces he entendido y a veces no.

Pese a todo termino con un sentimiento optimista porque en general lo he entendido bastante bien, me ha parecido un tema interesante y recomendable. Es un alivio comprobar que no todos los estadounidenses son unos frikis armados hasta los dientes.

Además, ha sido una experiencia muy grata reconocer el estilo de King en su idioma original.

Volveré a leer en este idioma, ahora que ya me voy envalentonando.

Guns
Stephen King
Kindle Single
25 páginas (aprox.) 

lunes, 1 de abril de 2013

22/11/63, de Stephen King

¿Qué harías si pudieras viajar al pasado y cambiar la historia? Sólo tienes una oportunidad, de modo que tienes que escoger bien. Si vivieras en Estados Unidos lo tendrías claro: salvar al presidente John F. Kennedy.
Esa es la premisa con la que nos tientan en 22/11/63 título que hace referencia a la fecha del asesinato de Kennedy, pero no es la realidad. La verdad es que es una novela costumbrista que refleja la vida de los estadounidenses durante los años 60. Es una novela nostálgica, se ve que King añora los años de su juventud y de alguna manera quiso dejar reflejo de una década donde todo el mundo confiaba más en el prójimo, donde la vida era más fácil y más barata. Pero también había mucho racismo e ideas preconcebidas, no todo era de algodón rosa (y él mismo lo dice a través de sus personajes).
Acerca de la narración poca cosa nueva puedo decir. El rey es el rey, y sabes que no te va a fallar en algunas cosas. Por ejemplo, todos los personajes son profundos y reales, en un sólo párrafo es capaz de insuflarles vida. Pero vida real, con su pasado, con sus manías y con su lado oscuro (todos los personajes de King tienen un lado oscuro). Y la narración es descriptiva al detalle. Te cuenta la historia de tal manera que parece que estés viendo una película en tu cabeza, lo vives con las letras que lees porque te cuenta detalles tan pequeños que tienen que ser reales. Y la historia, pese a que tiene sus defectos, está bien hilada, sin apenas cabos sueltos (lo que me viene a la cabeza como cabo suelto probablemente no lo sea, lo comentaré más adelante), con sus momentos de intriga y su punto interesante que es el que hace que quieras continuar leyendo. Si no fuera por la magia de King no habría llegado a la mitad del libro.
Porque en el fondo me parece una estafa. El libro no trata sobre cómo salvar al presidente. El libro trata de Jake Epping, profesor, que viaja al pasado y conoce a Sady, también profesora. Y esta es la historia que más vale dentro del libro. La verdadera. Salvar al presidente es el decorado, la ambientación. Se extiende en detalles superfluos, en hilos que nada tienen que ver con la historia. Y lo más pedante, bajo mi punto de vista, es la información sobre Oswald, el asesino de Kennedy. Hace que Jake, el personaje principal, le espíe a cada momento, y nos cuenta su vida y milagros desde finales de la década de los cincuenta hasta el mismo día es que dispara al presidente. Dónde vivió, de qué manera, si emigró o no. Datos que en muchas ocasiones no son útiles para la historia. Y cuando, al final, pasa algo interesante que realmente contribuiría a la historia, concretamente a los por qués, lo desaprovecha y lo resuelve con un “no te lo puedo explicar porque yo mismo no lo sé”, que te deja con ganas de quemar el libro. Sinceramente, esa explicación es la que yo quería como lectora, y no dónde vivió un tipo que quería hacerse el importante y por eso decidió cometer un magnicidio.
Conclusión, si se hubiera llamado de otra manera, y se hubiera limitado a la historia de Jake y Sady, es probable que hubiera ganado más (incluso sin haber tirado del hilo suelto que digo). Pero así le sobra mucha paja a esta novela, que además me ha dejado con la sensación de que me han timado. Si eres fan total de King puede que le encuentres los puntos positivos que yo le he encontrado (los dos únicos), pero en general no la recomiendo.


22/11/63
Stephen King
Editorial Plaza y Janés
859 páginas.

martes, 5 de marzo de 2013

Tan dulce, tan amargo, de Roberto Carrasco

Un día recibí de correos dos libros que no esperaba. Me los mandó la editorial amablemente, y fue toda una sorpresa agradable. Tanto, que lo puse en twitter. Y Roberto contestó mi tuit, y una cosa llevó a la otra y al final acabó ofreciéndome su primera novela, Tan dulce, tan amargo. Acepté encantada. Sólo conozco a Roberto por sus tuits, y ahora también por su blog, llamado como su novela primogénita, pero no sé si es porque vive en Málaga o qué, que le tengo simpatía, y me llamaba la atención su forma de expresarse. Conocerle ha sido todo un acierto, porque he descubierto otro autor que se ha convertido en imprescindible en mi biblioteca. Y encima es fan de las Gárgolas, ¿qué más puedo pedir?
Tan dulce, tan amargo es una novela doble. Vamos, que son dos novelas cortas que no tienen nada que ver entre sí a las que han juntado en una novela. Son dos caras de una misma moneda, un lado amargo muy amargo y el otro dulce (aunque no tan dulce).
La novela comienza con el lado amargo (lo que ya contradice el título), en lo que yo creo que es un error. ¿Por qué? La misma reseña dará respuesta.
Roberto Carrasco (Foto extraída de su cuenta twitter)
Terrible deseo, la primera de las novelas cortas, es la confesión de un asesino preso que quiere dejar constancia de sus actos divinos antes de recoger su premio. Entramos así en la mente de un perturbado, de una forma totalmente inquietante somos testigos y cómplices en una espiral de violencia y sexo. A la par vamos conociendo la historia de Axel, un niño solitario y raro que huye de una casa a la que cree no pertenecer y va dando tumbos por la vida. Estas dos historias se mezclan, el presente y el pasado del perturbado, que es un Caín moderno; el presente de Axel y la historia de cómo llegó al mundo, hasta un final asombroso, y quizás el único posible.
La historia en sí es angustiosa y convulsiva, y a veces un poco desconcertante, pero lo que de verdad le da vida es la forma de narrarla. El estilo es serio, directo y rebelde. Sí, rebelde. Sé que es un adjetivo extraño para definir un texto, pero es el que se me ocurre. Agresivo, también. Y, sobre todo, lírico. Tiene una cadencia en la narración que a veces hace que te olvides incluso de la historia, o que la disfrutes a pesar de su brutalidad y salvajismo. Me recuerda al estilo de los primeros libros de Ray Loriga, un autor diferente e irreverente también. Me consta que a Roberto Carrasco le gusta Loriga, supongo que será un autor referente en su obra, pero no cae en la imitación. Tiene un estilo propio que le define y que le posiciona como autor fetiche en mi biblioteca. En este relato es provocador, y sin miedo a expresar lo que la historia le conmina necesariamente.
Y aquí viene la respuesta a la pregunta anterior. ¿Por qué Terrible Deseo debería haber ido en segundo lugar? (Bajo mi punto de vista, claro) Porque es tan brutal, tan visceral, tan aterrador y tan perturbador, que eclipsa totalmente a la parte dulce de la novela.
En Cerrado por Inventario, un dibujante de cómics regresa de la capital, donde trabaja para una revista, a su ciudad natal, en teoría para vender una propiedad de sus padres. La verdad es que huye de una relación insana y de la que no habría escapado si la otra parte no le hubiera dejado tirado en la calle. Una vez en su ciudad el destino se alía para devolverle los fantasmas de su pasado. ¿Será capaz de recomponerlo y seguir adelante?
Lo primero que se me ocurre es que es una historia más “normal”. Es una historia de amor en el que el desamor está presente, y el dolor de una relación malsana. La narración, aunque no tan impactante, es impecable. Los diálogos (en los que me fijo mucho, creo que estoy obsesionada) son totalmente creíbles (aunque no le doy un diez, tiene un notable como poco), y los personajes son todos muy profundos y bien dibujados, incluidos dos que me hicieron mucha gracia, las cuñadas y vecinas de la hermana del protagonista, que a mi me recordaron a las hermanastras de Cenicienta. Inlcuso ellas, que ponen la nota de humor y parecen más caricaturescas, son realistas. ¿Qué tiene de malo esta mitad de la novela? Nada. Absolutamente nada de malo. Es una historia que engancha, con buenos personajes y buenos diálogos. Lo que pasa es que va detrás de una tan impactante (incluido un final apoteósico), que te deja como vacía y con ganas de más (sadismo puro). Y lo que te dan es relax. Que entiendo la idea que tuvieron al hacer la composición así, para dejar al lector con las pulsaciones calmadas, pero conmigo personalmente eso no funciona.
Pero ya digo que la totalidad de la novela me ha encantado. Ha sido un acierto total. Y teniendo en cuenta que es la ópera prima del autor, Roberto Carrasco, estoy deseando leer más obras suyas para ver la evolución. Precisamente este año Tan Dulce, Tan Amargo cumple cinco años y lo celebra con una reedición. No creo que sea lectura apta para todos los públicos, porque es una historia muy gore, con mucho sexo insano y violencia gratuíta, pero a los que les gustan las novelas diferentes ésta les va a encantar. Leédla, valientes, si os atrevéis...

martes, 12 de febrero de 2013

La vida frenética de Kate, Allison Pearson

Este podría ser un libro típico de chick-lit, pero no lo es. La protagonista no es una joven en busca del amor, sino una madre de dos hijos casada y con un trabajo agotador. Trabaja en la City londinense, para una empresa que se dedica a invertir en bolsa para otros. Es buena en lo que hace, pero no es tan buena repartiendo el tiempo entre el trabajo (un monstruo que exige mucho), el marido y los dos niños. Se siente como si estuviera en todas partes y en ninguna a la vez. A través de su propia visión asistimos a un año de su vida, en el que parece vivir siempre en una cuerda de funambulista.

La novela está escrita en primera persona, es Kate la que cuenta su propia experiencia, lo que hace que empatices con ella y lo veas todo desde su punto de vista. Aunque a veces no estés de acuerdo. No tiene mucho artificio, nada de lenguaje sofisticado ni de giros sorpresa de argumento (quizás uno, pero se veía venir...), pero ofrece una historia amena con personajes muy realistas. Sobre todo los niños. Mira que veo complicado dibujar a los niños en las novelas, pero aquí aparecen como lo que son: dos pequeños monstruitos que demandan tiempo y cariño de su madre.

Se lee en un suspiro, quizás no tanto por lo adictivo de la historia (que también), sino por esa vena macabra que tenemos todos los humanos, y que nos hace aminorar cuando vemos un accidente. Porque vivir la vida de Kate es como ver un accidente estrepitoso a cámara lenta. No puedes hacer nada por evitarlo pero tampoco puedes dejar de mirar. Ni siquiera quieres hacerlo.

Kate es una madre muy inteligente que intenta mantener las prioridades de su vida en equilibrio. El problema (tal como lo veo yo) es que no las tiene en el orden correcto. Pero me encanta su ironía fina y su manera de solventar los problemas que se le vienen encima. Y, por encima de todo, me ha encantado su visión de la maternidad y de las otras madres.

No mitifica la maternidad. Tan solo le gusta ser madre, aunque a veces no le gusten los niños. O como se portan, para ser exactos. Y por qué, se pregunta, tiene que demostrar ante las otras madres que a pesar de trabajar puede ser una buena madre.
MiniP y yo mirando a los patos

Eso me ha dado que pensar. Está ambientada en Londres, pero bien podría ser Madrid. Mientras leía la novela repasaba mentalmente a las madres que he conocido y que conozco y creo que al menos he descubierto una por cada una del libro. Real cien por cien. A veces triste, pero siempre cierto. Me ha hecho recapacitar mucho sobre la maternidad, la mía, y he llegado a la conclusión de que me gusta ser madre, y que estoy bastante satisfecha con cómo lo estoy haciendo. Aunque yo no soy Kate, porque para empezar yo no tengo una carrera sino un trabajo. Pero aún así me enfrento día a día a la vida frenética de Kate: madrugar, trabajar, ocuparte de tu peque e intentar participar en actos sociales no por tí, sino por ella. Y ahí te encuentras lo mismo que se encuenta Kate. Miradas de extrañeza cuando no coincides con la opinión de otras madres “extremistas”. Porque mi nena toma zumos de súper y otros solo naturales, por ejemplo. O porque no la he llevado al médico por unos simples moquetes. O porque no la regaño si se está subiendo a una piedra. Quizás sea mala madre porque soy pasota, pero prefiero eso que meter a mi niña en una burbuja y que no viva una infancia normal. O porque la hablo como si fuera una persona y no un niño tonto. Y luego está la gran incógnita, lo más importante a la edad que tiene la mía (dos años y medio): la cuestión del colegio y la educación. Tardes y tardes en el parque debatiendo qué colegio es mejor, si es mejor que hagan muchos deberes o pocos, y si la peque no sabe los colores o contar se quedará atrás en el cole. Por no decir la cara de lástima de algunas porque no la llevo a guardería. “Uy, pobre, se va a quedar atrasada”. Y mi cara de incredulidad, porque estamos hablando de niños tan pequeños que su cerebro prácticamente es plastilina en nuestras manos. 
 
Y las peores madres de todas son las que parecen abundar más, por lo menos bajo mi punto de vista. Son las que hablan de sus hijos como si fueran un estorbo, un castigo estar con ellos. Y curiosamente se da más en casos en los que las susodichas han removido cielo y tierra para quedar embarazadas. Son las madres sufridoras, y me miran, a mi que disfruto haciendo el tonto con mi hija, que hasta cuando me saca de quicio no la veo como un elemento que sufrir, sino como una persona a la que amar, me miran, digo, como si yo fuera la loca y la posición correcta fuera la suya. O como si me tomara esto de la maternidad como la cosa más normal del mundo, cuando en realidad es más complicado que la física cuántica. Kate hace malabarismos, pero no física cuántica. Sabe que la fórmula es sencilla.

Todas tenemos un poco de Kate dentro. O de alguna de las otras madres, aunque yo prefiero ser como Kate. Porque aunque no lo tiene muy claro a veces, siempre lo intenta. Y, quién sabe, a lo mejor alguna vez le sale bien para variar, ¿no?

Me ha gustado, lo recomiendo aunque solo sea para satisfacer el lado más macabro de nuestra naturaleza. No es un clásico, pero entretiene y hace sentir emociones. ¿No es ese el motivo por el que leemos?



martes, 5 de febrero de 2013

Transmutación, de Sergio G. Ros


Conocí las letras de Sergio gracias a una lectura conjunta de su novela El Ladrón de Compresas. Me gustó mucho la prosa, los diálogos y la historia, y decidí investigar un poquito más. Descubrí que tenía más novelas publicadas y algunas de la temática que más me gusta: el terror. Decidí que tenía que leer más de este novelista, y en cuanto tuve hueco así lo hice.
Etiquetar una novela como Transmutación es muy complicado. De hecho la sinopsis de Amazon se limita a una línea. Todo comienza cuando Daniel, un chico universitario y hasta el momento totalmente anodino, decide robar un coche que encuentra arrancado en mitad de la calle. Ese coche pertenece a Jumba Jud, un enorme congoleño, y cambia la vida de ambos de una forma que ninguno es capaz de imaginar.
Comienza fuerte, pero con una simpleza: el robo de un coche. Pero eso no es más que el extremo de un hilo, que el autor se encarga de que cojas y tires de él. Te engancha con su estilo narrativo aparentemente sencillo, de lectura fácil, que te pone en situación enseguida y te atrapa en la historia de manera que estás ahí dentro, como un espectador invisible. Te engatusa para que sigas tirando, y cuando te quieres dar cuenta lo que tienes ante tí es una madeja enorme de una lana que jamás hubieras imaginado. Porque la historia no es sencilla, y abarca una inmensidad no solo espacial, des España, pasando por Congo y Maine, sino también sensorial, con la magia, el realismo y los sucesos extraños.
Hablar de Maine a mi siempre me evoca a Stephen King. Y creo que aquí no es casualidad que haya sido precisamente ese estado del pais norteamericano el elegido. Porque se nota que al autor le gusta el rey del terror, incluso le hace un guiño llamándole cuatro ojos a través de uno de sus personajes.
La narración es a dos voces, una voz te cuenta la historia en tercera persona desde el punto de vista de Jumba Jud, y la otra es la del propio Daniel. Vas alternando de uno a otro, del otro al uno, del presente de Daniel al presente de Jumba, y también a su pasado, parte muy importante para entender toda la historia. Porque al final todo se entiende, todos los hilos encuentran su final, su remate, lo que a mi, personalmente, me encanta.
De la calidad de la narración quería destacar los diálogos. Son excelentes. Dinámicos, reales, creíbles. Es algo muy complicado de conseguir, pero Sergio G. Ros lo tiene dominado. El resto acompaña, completando una novela muy completa. Todos los personajes tienen su profundidad, la labor de documentación se hace patente también, pero sin apabullar. Habla de armas, de artes marciales, de lugares y aunque no entiendas de ello o no hayas estado no hace falta, Sergio te lo expone de tal modo que lo ves, lo palpas, lo sufres.
Aunque es una novela compleja de etiquetar, que abarca un poco de todo, yo sí la recomendaría. A no ser que lo único que te guste sea el realismo puro, que entonces no te va a gustar. Porque aquí hay violencia, pero también hay magia, elementos sobrenaturales, y mucha acción y misterio.
Está en Amazon a un precio de risa. Y si lo preferís en papel, también lo teneis disponible.
No os arrepentiréis.