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martes, 11 de febrero de 2014

En la hierba alta, Stephen King & Joe Hill; Área 81, Stephen King



Soy una adicta a Amazon y a los ebooks de menos de un euro, y si son de Stephen King o de su hijo Joe Hill, mejor que mejor. Por eso tenía estos dos en el Kindle, Área 81 de Stephen King, y En la hierba alta escrito a cuatro manos por Stephen King y Joe Hill.

Aproveché una pausa entre lectura de los Episodios Nacionales (no me gusta leer las series todas seguidas), para escoger uno de estos relatos cortos, precisamente por su longitud. Quería algo rápido, que me despejara un poco de Galdós pero que no se me hiciera eterno. Y para eso En la hierba alta fue perfecto. Pero me supo a poco y por eso continué con Área 81. Son dos relatos completamente independientes, no tienen nada en común salvo la plataforma donde han sido publicados, y uno de sus autores, claro, pero los uno en una misma entrada porque al ser tan cortos me parecía que la reseña se quedaba un tanto escasa.



En la hierba alta


Un par de hermanos gemelos, chico y chica, ella embarazada, cruzan de lado a lado Estados Unidos en coche. En una de esas carreteras perdidas que cruzan pueblos casi fantasmas, escuchan un grito de ayuda proveniente de un maizal. Es un niño el que grita. Como buenos samaritanos pararán a socorrerle, pero pronto se desvela que no ha sido muy buena idea.

El comienzo es algo pesado, con una presentación de personajes demasiado evidente. Aquí creo que es la mano de Joe Hill la que dirige, porque a Stephen King se le da de maravilla contarte el pasado de un personaje en apenas un párrafo, y sin que pienses que a ti poco te importa lo que hubiera comido ayer. Pero en este relato esta presentación se hace quizás un tanto pesada, no sé explicarlo muy bien, porque no son más que los antecedentes, el por qué están esa pareja de gemelos en el coche, cruzando el pais y por qué deciden pararse a ayudar. Sin embargo la sensación de pesadez pasa rápido y enseguida te meten en una atmósfera agobiante de inquietud que no te abandona en todo el relato.

Y es que si hay una palabra que tenga que definir este relato es inquietante. No da miedo propiamente dicho, pero sí mucho agobio. Y, con su final, te deja un poco como con mal cuerpo. Como cuando ves un accidente en la carretera, que te quedas turbado el resto del día.
 

Área 81

 

Pete Simmons, de 10 años, decide ir al área de servicio abandonada, el área 81, cuando su hermano mayor no le deja ir con sus amigos. Lo hace como un acto de venganza, para que vean que él también es mayor y hace cosas de mayores. Allí encuentra una botella de vodka a medias, y, para mayor travesura, echa unos tragos que acabarán tumbándole. Cuando se despierta encuentra fuera un coche cubierto de barro, sin matrícula ni identificación visible. La puerta del conductor está un poco abierta, como invitando a entrar. Pero es una imprudencia acercarse a ese coche.Lo primero que me vino a la cabeza al comenzar la lectura de este relato fue: ¿qué le pasa a King con los coches? Es una verdadera obsesión. Lo segundo fue: ¿por qué los niños parecen tan adultos? Y es que King, que es un genio con la psicología de sus personajes, tiene un problema cuando se trata de niños. Y es que los hace como adultos en chiquitito. Son demasiado maduros.

Aquí tenemos, de nuevo, un coche que pinta mal, muy mal. Más que un coche es un algo. Y mejor no acercarse a él, a mi la verdad es que me impresionó un poco la escena descriptiva del primer incauto que tuvo la mala idea de acercarse. No digo más por no desvelar nada, pero, aunque no me asustó, si que me afectó.

Es un relato entretenido, quizás no sea lo mejor de King, pero te hace pasar un mal rato. En el buen sentido, me refiero. Aunque esto quizás solo lo entienda quien es aficionado al género de terror.

Recomiendo ambos relatos para incondicionales de Stephen King.

lunes, 16 de abril de 2012

Del suelo al cielo, de Regina Roman


Imagen tomada de www.reginaroman.com
Sinopsis (de Amazon): Mucha gente emboza con mentiras aquello de lo que se avergüenza o no se siente orgulloso. Tras esa cortina de falsedad, subyace una débil autoestima y mucha soledad. Cayetana es una pincelada simple de lo que este trastorno puede llegar a implicar. Los mitómanos. ¿Son peligrosos?

Ser una mentirosa, mitómana o Antoñita la fantástica, no está mal del todo, siempre que no te reviente la vida. Cayetana es una pueblerina venida a más, cuya relajada y lujosa vida se ve alterada por el súbito descubrimiento de un secreto familiar y la llegada de una herencia. El inesperado regalito acarrea el que puede ser el mayor problema nunca planteado, o el redescubrimiento del amor, tan ausente en su vida.


Estoy algo distraida últimamente, por una tragedia que hemos sufrido en mi familia, así que, después de dos semanas sin leer ni una línea, necesitaba algo que me distrajese y me evadiese. Miré en mi kindle y ahí estaba: ReginaRoman. Pese a haber leído sólo un libro suyo, Un féretro en eltocador de señoras, su estilo me encandiló de tal manera que pensé que era justo lo que necesitaba. Y no me equivoqué.
En esta novela nos presenta a Cayetana, una mentirosa compulsiva que vive una vida de fantasía a costa de engañar a los demás, y, sobre todo, a sí misma. Y cuando llega una inesperada herencia está encantada de la vida, ya se hace otro castillo en el aire, pero se da cuenta de que el castillo ya tiene a otro ocupante, y su obsesión por hacer realidad lo que tiene en la cabeza la mete en más de un lío. Mientras, cuenta lo que quiere a su mejor amiga, Marina, que es la misma Marina que conocimos en Un féretro... También veremos a Olivia de Talier, en su camino a la independencia.
He de decir que éste cruce de personajes me encanta. Gracias a esto la autora crea un microcosmos en sus libros, una realidad paralela que bien podría ser nuestra realidad. La historia de Cayetana es fantástica (de fantasiosa), pero bien creíble. Una pueblerina que pescó un rico y se casó con él. Basta con abrir cualquier revista del corazón para encontrar un caso parecido. Y la misma Cayetana es un personaje peculiar, con muchos contrastes, pero no la hacen menos real, más bien al contrario. Al igual que a Marina, que ya conocí, sigue siendo la misma que en la otra novela, aunque aquí la vemos evolucionar.
Y la trama es divertida, alocada. Con un sinfín de encuentros y desencuentros que te hacen reir y a veces desesperarte. Aunque el final me ha dejado un poco fría, creía que tendría más moraleja, o a lo mejor es que yo, estando como estoy, no he sido capaz de verla. No digo que el final sea decepcionante, de hecho no lo es, pero ya digo que esperaba algo de más peso. Aún así me ha gustado de principio a fin.
La única nota negativa es la misma que en Un féretro...: el uso de las comas. En ocasiones (en muchas ocasiones), utiliza las comas de forma que yo considero indebida (y reconozco que puede ser algo completamente subjetivo), separando a veces el sujeto del predicado de una oración. Es lo único que empaña una lectura entretenida y absorbente.

Al final Regina no me defraudó, conseguí lo que quería de su novela: que su historia me absorbiera de tal modo que mi mente quedara atrapada entre sus líneas. En los momentos en que la leí he de decir que no era tarea fácil. La recomiendo sin dudar.


Del suelo al cielo
Regina Roman
Versión Kindle
246 páginas

lunes, 16 de enero de 2012

Cuento de Navidad, de Charles Dickens


Me apetecía leer algo relacionado con la Navidad, época que acabamos de dejar atrás, en las que las luces navideñas intentan infundirnos un poco de ánimo en estos tiempos (económicamente) oscuros. Y yo, que en el fondo soy una clásica, me fui a lo más clásico. Resulta que no había leído Cuento de Navidad. He visto un montón de versiones, películas de dibujos, películas con actores reales, hasta hay una versión con los Teleñecos. Y luego hay muchas series que han hecho su propia visión del cuento. Por eso conocía la historia, y hasta podría dar la impresión de que me hubiera leído el libro, pero no. De modo que me lo descargué en mi Kindle, ya que estaba gratuito en Amazon, y lo devoré.
Para empezar pensé que me iba a resultar una lectura algo espesa, por ser un libro decimonónico. Ya me leí Oliver Twist del autor, y aunque me encantó, en ocasiones me empachó un poco esa forma rebuscada de narración. Pero es algo que con Cuento de Navidad no me ha pasado.
La historia creo que, como me ha pasado a mi, ya la debe de conocer todo el mundo: Ebenezer Scrooge, un viejo avaro que vive solo y amargado, recibe en nochebuena al fantasma de su socio, muerto siete años atrás. Le advierte que como siga por ese camino le espera una eternidad de sufrimiento, y que esa misma noche recibirá la visita de tres fantasmas, con las que espera que cambie su actitud. Los fantasmas son los de las navidades pasadas, las presentes y las futuras, y le muestran lo que fue, lo que es y lo que será la vida con y sin él. Lo que hace que el avaro descubra su corazón y enderece su vida.
Qué voy a decir de esta novela. Es un clásico por derecho propio, no sólo por el tiempo que hace que está escrito, también por la magia que desprende. Está contado como un cuento, con una narración relativamente sencilla (para ser del tiempo que es no está nada mal), y muy entrañable. Los personajes son un tanto extremistas, sobre todo Ebenezer, que es tan avaro que no enciende ni su propia chimenea para no gastar. Los demás están dibujados con pequeñas pinceladas de descripciones, pero tan certeras que no hace falta ni una palabra más para imaginarlos. Eso sí, la familia de Bob Cratchit, su empleado, me ha parecido demasiado empalagosa, pero no es sino otra muestra más del extremismo en los personajes que creó Dickens.
Me ha parecido una narración mágica, porque pese a que me sabía la historia, las ocasiones en las que se presentaban los fantasmas están tan bien narradas que he sentido escalofríos. Es una historia que me ha encantado, y me ha emocionado sobremanera. Creo que es una de esas lecturas imprescindibles, que todos deberíamos leer una vez en la vida al menos.
La única pega que le pongo es a la edición. Me la descargué gratuita en la página de Amazon, y me arrepentí. Es una edición malísima, cargada de erratas. Estoy de acuerdo en que era gratis, pero casi prefiero pagar y no tener que inventarme las palabras. Eso, y que en la traducción, Scrooge, en lugar de decir “paparruchas”, dice “tonterías”. Parecerá estúpido, pero tengo tan arraigado lo de “paparruchas” que no me hacía...
Lo recomiendo sin dudar. Para la época navideña y para el resto del tiempo. Además, ahora es un buen momento, ya que se celebran los 200 años desde su nacimiento. Una gran manera de rendirle homenaje.

PD: Os dejo, como curiosidad, una parte de la película Los Teleñecos en Cuento de Navidad, concretamente, La canción de Scrooge. La vi hace muchos años y me encantó. 


Cuento de Navidad
Charles Dickens
Edición Amazon
64 páginas

viernes, 18 de noviembre de 2011

Todo lo que muere, de John Connolly



Charlie Parker, apodado Bird por el cantante de jazz, es un ex-policía y ex-alcohólico. Su matrimonio no iba viento en popa, y él se estaba acercando peligrosamente a la línea que separa la cordura de la locura del alcohol, pero no estaba preparado para encontrarse a su mujer y a su pequeña hija asesinadas brutalmente en su casa. Varios meses después, y tras la búsqueda infructuosa de su asesino, acepta hacerle un favor a un amigo y decide investigar una desaparición. Pero no todo es lo que parece en ese caso. Entretanto el asesino de su esposa se pone en contacto con él, arrastrándole a una espiral de muerte. ¿Conseguirá Bird resolver el asesinato de su esposa y de su hija?

No soy muy dada a leer novela negra, ya lo he contado alguna vez, aunque me gusta verlo en el cine y en las series de televisión. Sin embargo esta novela de Connolly, primera de una serie de novelas protagonizadas por el detective Charlie Bird Parker, me ha resultado muy irregular como para determinar si me gusta el género o no.
Imagen de la lectura conjunta de Bitácora de (mis) lecturas
Decidí leerla gracias a la lectura conjunta que Bookworm organizó en su blog, pero la vida se me ha complicado un poco desde que lo decidí y casi no llego a hacer mi reseña. De hecho tuve que cambiar el día con Tatty, del blog El universo de los libros (muchas gracias) porque no me había terminado el libro aún en la fecha en que me tocaba reseñar. Por eso, quizás, hay un punto de negativo en mi valoración de la novela. Porque a intervalos de diez minutos no es manera de leerlo. Hay muchos personajes y muchas situaciones que, si no estás atenta, hacen que te pierdas. Pero empezaré por el principio.
El principio es algo espeso. El libro está escrito en primera persona, es siempre Charlie quien te cuenta la historia. Y es cierto que el prólogo, donde Bird cuenta su terrible pérdida, es muy interesante, pero luego se desinfla. No consiguió engancharme hasta la segunda parte. Luego vuelve a ponerse muy interesante, con el caso de una chica desaparecida, pero, y aquí me llevé una sorpresa, ese caso lo resuelve en la mitad del libro. Parece que va a haber un bajón, pero enseguida remonta con la reaparición de El Viajante, el asesino de su mujer y de su hija. Y ahí hay un crescendo, hasta un trepidante final que me ha tenido leyendo mientras me aplicaban descargas eléctricas en fisioterapia. (Nada de tortura, sólo cosquilleo...) Pero esto es algo que no me ha gustado nada. Me ha dado la impresión de que hay dos libros en uno. Porque son dos casos distintos, que sólo tienen en común el salvajismo de los actos de algunos seres humanos, que deberían ser expulsados de nuestra especie.
Aunque no todo es negativo en mi lectura, y menos teniendo en cuenta las circunstancias en las que lo he leído. Puntos positivos tiene muchos, para empezar, la narración. Ya he dicho que es en primera persona, un tipo narrativo muy difícil para una novela tan extensa. Sin embargo es muy fluida, aunque en ocasiones se me ha hecho algo pesada, y con demasiada paja, pero han sido ocasiones contadas. Y me ha encantado la ironía que desprende, y los diálogos tan bien escritos. Gracias a sus descripciones, detallistas, en ocasiones morbosas, pero sin entrar en lo gore, había momentos que casi veía el libro en mi cabeza.
Los personajes son tremendos, Charlie bien podría ser un cliché, que en líneas generales lo es: un ex-policía que carga con el asesinato de su esposa y busca venganza. Pero Connolly va más allá, lo dota de profundidad con su dolor, su ira, su culpabilidad. Y todos los demás, que ya digo que son muchos, están tan bien dibujados como el protagonista.
Otro punto a favor es que cuenta con todos los elementos básicos para una novela negra. Es de manual. Creo que todas las películas y series que he visto tratan de lo mismo: detective agrio debido a su pasado que busca venganza. Pero no es pesado. No es un “otra vez más de lo mismo”. Charlie no solo es dolor, ira y venganza. Es un detective que para matar el tiempo decide hacer lo que se le da bien, que es investigar. Es un ser humano que busca erradicar el mal que hay en el mundo, mal que ve reflejado en los asesinos en serie, como el que se llevó por delante a su mujer y a su hija. Es algo más.
Mi conclusión final es que le debería a este libro una relectura, en un momento de mi vida más tranquilo, aunque no me han quedado muchas ganas de ello. Porque no puedo estar segura de si los puntos negativos que le he visto han sido así de verdad, o debido a mi lectura dispersa y poco concentrada. Creo que le daré una oportunidad al segundo de la serie, y si no me convence diré adiós a Charlie Parker. Aunque ya digo que no será en un futuro cercano.


Todo lo que muere
John Connolly
Editorial Tusquets
432 páginas
Lectura digital

martes, 30 de agosto de 2011

Los Juegos del Hambre (Trilogía), de Suzanne Collins


Gracias a la llamada de Lady Boheme, (mi hermana), de Leo, luego existo, he vuelto a participar en una lectura conjunta. Visto que la primera vez (El Tiempo entre Costuras, de María Dueñas) la experiencia resultó satisfactoria, he repetido con La Saga Distritos.

Los Juegos del Hambre (en realidad Saga Distritos, pero creo que nadie los conoce así), se compone de tres libros: Los Juegos del Hambre, En Llamas y Sinsajo. Los voy a reseñar juntos porque he leído los tres seguidos, y creo que podrían ser un solo libro. Es cierto que entre medias del primero al segundo pasan unos cuantos meses, y que el segundo y el tercero son completamente seguidos, lo que podría inducir a pensar que la autora escribió el primero pensando en dejarlo ahí, y que luego decidió continuar la saga. No lo sé. Pero es la sensación que me da. Aunque si es así, el final del primer libro no me gusta nada. Se queda un poco colgando, si no hubiera continuado con la saga me habría tirado de los pelos, pero afortunadamente, pude proseguir.

Katniss es una chica de 16 años que vive en el distrito doce de un pais postapocalíptico llamado Panem. Panem se compone del Capitolio, centro neurálgico del país, y de doce distritos más, que son los que abastecen al Capitolio. Antiguamente eran trece, pero durante los Tiempos Oscuros los distritos se levantaron contra el capitolio, y éste ganó la partida. Para recordarlo, destruyeron el distrito trece y lo mantuvieron así. Además, para que en los distritos no haya más ganas de levantamientos, les mantienen en la pobreza y les hacen pasar hambre, y una vez al año contribuyen con dos tributos especiales para el Capitolio: un niño y una niña de entre 12 y 18 años. Dos niños de cada distrito, que serán enviados a la arena, un escenario creado para la ocasión, para que luchen entre ellos a muerte. Sólo puede quedar uno, que será venerado como el gran vencedor, pues todo el país lo estará viendo por la tele. Desgraciadamente para Katniss, este año le toca a ella batirse con los otros 23 tributos. Dado que es del distrito más pobre, sus posibilidades son escasas. Y para colmo, el otro tributo del distrito doce es Peeta, el chico del pan, que le ayudó en un momento decisivo de su vida para salir adelante y no morir de hambre.

La narración de los libros es en primera persona, es Katniss, nuestra protagonista, quien nos cuenta la historia. Es una forma de narrar peculiar, porque aunque es en primera persona, no lo hace en pasado, sino en presente, y aquí la autora se luce. Es una forma narrativa muy complicada, que puede caer en la pesadez, o dejarte sin explicación para algunas cosas, pero no ocurre ni lo uno, ni lo otro. Magistralmente, Collins va oscilando entre pasado perfecto y presente de indicativo sin que resulte cargante ni extraño. Y Katniss conoce muy bien su entorno, el lugar tétrico y cruel donde le ha tocado vivir, de forma que transmite todo lo que ve, todo lo que sabe y todo lo que recuerda de una manera clara, lo que hace que lo vivas junto a ella.
Luego están los personajes. Katniss vive con su familia, su madre y su hermana Prim. Por ésta última daría su vida (literalmente, de hecho se condena por ella), y con su madre tiene una relación complicada. Su padre murió en una explosión en las minas de carbón, lo que hizo que su madre entrara en una terrible depresión que la sumió en su propio mundo. Fue Katniss, con once años, quien sacó a su familia adelante infringiendo las normas, saliendo del distrito a cazar y a vender lo cazado en el mercado negro. Gracias a la caza conoció a Gale, su mejor amigo, con el que comparte carne y silencios. Entre los dos existe el acuerdo tácito de cuidar de la familia del otro en el caso de que alguno falte. Y Peeta, el chico del pan, que la ayudó cuando más lo necesitaba. Haymicht es el único vencedor del distrito doce, y como tal, tiene que ayudar a los tributos de su distrito año tras año. Pero él solo ve el alcohol de la botella. Cada uno de ellos tiene su personalidad, su genio, su fondo y su forma. Son casi tangibles, lo que podrían ser tus vecinos si vivieras en el lugar horrible que es Panem. Y éstos son sólo los más importantes del distrito doce. Luego están los estilistas que preparan a los tributos para las cámaras (en el que destaca Cinna, el estilista de Katniss), los presentadores del reality, los tributos de los demás distritos, los espectadores que se agolpan en las calles del Capitolio para aclamar al futuro vencedor. Y la invisible, pero notable, presencia del Capitolio, del gobierno, del único dictador de Panem y de todos sus secuaces: agentes de la paz y los jueces de los juegos. Todos están presentes y tienen peso en la historia, cada uno el suyo, el imprescindible.
Y a pesar de ello, la historia es trepidante. Desde el principio, cuando se llevan a Katniss a los Juegos, pasando por la fase de preparación, donde la depilan, peinan, maquillan, y la hacen pasar por torturas varias para presentarla ante las cámaras con un aspecto espectacular, de estrella de cine. Y terminando en la arena: en los juegos, donde Katniss tendrá que luchar contra los demás, y donde siempre tendrá la duda de qué pasará cuando tenga que enfrentarse a Peeta. Aquí la autora no ha levantado la mano, describe las luchas, la sangre y la violencia con detenimiento, pero sin sobrepasarse. Lo suficiente para no ser “light”, pero tampoco tanto como para resultar ofensivo.
Me ha parecido un libro brillante. Te envuelve en su atmósfera depresiva (en el capitolio los Juegos son una fiesta, pero no olvidemos que son niños que van a morir), y en cierto modo terrorífica, donde empatizas con los personajes principales, odiando al capitolio tanto como ellos. En silencio, claro, no vaya a ser que maten a tu familia.
Lo único que no me ha gustado del libro, aunque ya lo he dicho, ha sido su final. Es un final muy abrupto, creo que para dejarlo ahí lo podría haber finalizado un poco antes. Aunque para continuar la saga está bien, porque te deja con ganas de más.

No me voy a entretener más con los otros dos libros de la saga. Creo que quien se lea el primero, debería leerse los otros dos. No porque sean especialmente buenos, que no lo son. De hecho el segundo, En Llamas, tiene unos altibajos de ritmo impresionantes, una primera parte un tanto pesada, y una segunda muy acelerada, para acabar, de nuevo, sin un final de punto redondo. El tercero, Sinsajo, es más rápido y tiene más enganche, pero ya empieza a caer en giros argumentales previsibles o poco creíbles. Aún así, creo que merece la pena leerlos. Más que nada, y como ya he dicho, porque los he considerado como un solo libro. Uno que va perdiendo fuelle según va avanzando, pero que cuenta una historia hasta el final de sus consecuencias.

Conclusión final: original del todo la idea no es, ahí está Battle Royale, de la que me han hablado, porque yo no la he visto, o La Larga Marcha, de Stephen King. Aunque a mi me ha dado más la sensación que está basado en la antigua Roma. Los niños no dejan de ser gladiadores (que eran esclavos, o posteriormente cristianos) que se tienen que matar entre sí en el coliseo para disfrute del pueblo romano. Hasta el lugar de la lucha de los Juegos se llama arena, como la del coliseo. Y también he encontrado otras similitudes. Los nombres de muchos personajes, como Octavia y Flavio, estilistas de Katniss. Y en el Capitolio es el único lugar de Panem donde se vive bien, sus ciudadanos se entretienen en mirar por la tele cómo los niños de los demás distritos se matan año tras año, y el resto del tiempo lo dedican a cosas superficiales: decoraciones de cuerpo imposibles, cambios de color de piel, de pelo, implantes de silicona, en los labios, en los pechos, implantes de comillos, de bigotes de gato, de cuernos. Como en la antigua Roma, cuyos ciudadanos, casi los únicos que vivían bien de todo el imperio, se dedicaban a aparentar y a hacer fiestas en las que se comía hasta reventar, y luego se vomitaba para volver a comer. (Detalle que aparece también en el libro, aunque creo que es en el segundo). Pero es una historia muy, pero que muy entretenida, que te engancha hasta cuando están depilando a la pobre Katniss, y que cuando terminas de leer el tercer libro, sientes que ya está, que ha concluido. 

Las reseñas de la lectura conjunta:

La  Caverna Literaria
Leo, Luego Existo


Los Juegos del Hambre
400 páginas
En Llamas
416 páginas
Sinsajo
400 páginas
Suzanne Collins
Editorial Molino
(Lectura digital)





lunes, 25 de julio de 2011

Cuernos, de Joe Hill


Ignatius Perrish ha pasado por un infierno durante el último año. Asesinaron y violaron a Merrin, su novia, justo un año atrás, y le acusaron de ello. Todo el mundo le creía culpable, pero no pudieron demostrarlo porque las pruebas se perdieron en un incendio. Anoche fue a emborracharse y olvidar todo eso, y lo consiguió, se emborrachó a base de bien porque por la mañana tiene una resaca horrible, y al mirarse en el espejo, además, descubre que le han salido cuernos. Y éstos tienen un curioso efecto en la gente, hacen que le cuenten sus más oscuros secretos, la verdad más profunda que no son capaces ni de revelarse a sí mismos. ¿Le servirá a Ig Perrish este poder para descubrir quién mató a Merrin?


Este libro me ha gustado de principio a fin. Los cuernos aparecen en el primer párrafo, y a partir de ahí te empieza a desgranar la historia, casi desde el final hasta el principio, en este orden. Porque Ignatius Perrish quiere averiguar quién mató a su novia, pero para poder entender quién era ella, y quién era él, y lo que representaban el uno para el otro hay que remontarse a cuándo se conocieron, cuando apenas eran unos niños. Y gracias a la narración de cuando Ig y Merrin eran adolescentes y se conocieron, luego se entienden muchas cosas. Porque este libro trata sobre la transformación de Ig en demonio, pero también trata de los demonios interiores que tenemos cada uno de nosotros, de las relaciones personales que tenemos, con nuestras familias y amigos, y de la vida misma en realidad. Es una historia fantástica, por el elemento sobrenatural que suponen los cuernos, pero en profundidad es una historia real, triste, de un asesinato y su venganza.

La narración me ha parecido espectacular. Sencilla, sin grandes artificios, consigue meterte en la historia de golpe, como si cuando abrieras el libro una mano te arrastrara hacia dentro, porque en cuanto leía unas frases mi mente ya estaba en Gideon, el pueblo donde sucede todo. No abunda en descripciones, ni físicas ni del entorno, lo que hace más ágil la lectura, y maneja con soltura los diálogos.

Los personajes tienen fondo, profundiza mucho en su psicología, en cómo son por dentro, sin los muros que erigimos todos debido a la vida social. De modo que los ves tal como ellos saben que son en su intimidad, no cuando se engañan a sí mismos, sino cuando la mentira se ha quedado fuera del escenario. Y la evolución del personaje principal, Ig Perrish me ha encantado. De niño bueno a demonio. Pero no de repente. Primero pasa una fase de negación, incluso cree que tiene un tumor en la cabeza que le hace ver alucinaciones, hasta que poco a poco, y debido también a las verdades que va averiguando por el camino, va convenciéndose de que se está convirtiendo en demonio, y como tal actúa.

El tema del mal está tratado de forma diferente, cosa que me ha encantado. Aquí es el protagonista el que se está convirtiendo en demonio, en el malo. Pero a medida que vas leyendo no tienes tan claro ni que Ig sea el malo, ni que lo sea el demonio. Y los buenos realmente no lo son tanto. Esto lo descubres al final, un final redondo, a mi modo de ver.

Hay una parte en la que Ig hace evangelio sobre el mal. Me encantó este párrafo:

—Que el alma debe ser protegida para que no se arruine o consuma es una cuestión de fe —dijo—. Cristo en persona aconsejó a los apóstoles que desconfiaran de aquel que terminaría por destruir sus almas en el infierno. Yo ahora os digo que evitar un destino así es una imposibilidad matemática. El alma es indestructible y eterna. Como el número pi, ni cesa ni termina. Como pi, es una constante. Pi es un número irracional que no se puede fraccionar, indivisible. Del mismo modo el alma es una ecuación irracional e indivisible que expresa a la perfección una sola cosa: uno mismo. El alma no tendría valor para el diablo si pudiera ser destruida. Y cuando Satán la toma bajo sus cuidados, no se pierde, como muchos afirman. Satán sabe muy bien qué hacer con ella.

Me hizo gracia la referencia al número pi (evidentes los motivos), pero también me gustó la visión que expone del alma.

Joe Hill es hijo de Stephen King. Esto hace inevitable las comparaciones. Yo no quiero caer en este mal, en comparar, porque entiendo que son dos personas distintas, dos escritores distintos, pero sí que es verdad que se nota la influencia de King en la narrativa de su hijo. No es algo totalmente evidente, no es una copia de estilos, de hecho creo que el estilo es distinto. Es un aire que se da, más en el fondo que en la forma. También opino que es normal, es hijo de dos escritores y se habrá quedado con un poco de cada uno. No de forma consciente, claro, pero en ambos tendrá (digo yo) un modelo que admirar.

Desde luego Joe Hill se ha ganado, por derecho propio, un lugar en mi estantería (ya sea física o virtual). Ya me gustó “El traje del muerto”, pero con “Cuernos” se ha superado.


Cuernos
Joe Hill
Editorial Suma de Letras
460 páginas
(Lectura digital)

lunes, 18 de julio de 2011

Becky espera un bebé, de Sophie Kinsella

Becky está embarazada y su locura por las compras es casi peor que nunca. Pero las cosas le van bien, Luke y ella están más unidos que nunca y están muy ilusionados por el bebé. Hasta que a Becky se le mete en la cabeza que tiene que atenderla Venetia Carter, la ginecóloga de las famosas, recién llegada de Los Ángeles. Pero resulta que también es la novia de la universidad de Luke. Vuelven a hacer migas y de repente todo se vuelve del revés. ¿Estará Luke teniendo un lío con Venetia, o todo será un malentendido, producto de la imaginación desbordada de Becky?

Para ser sincera, no me podría haber leído este libro el año pasado cuando estaba embarazada de mi hija. Qué distintos embarazos, el de Becky y el mío… A decir verdad somos muy distintas en muchas cosas, yo ni soy una loca de las compras ni me gusta la moda. Y desde luego tenía una idea más realista de lo que iba a ser el parto. Pero también tenemos cosas en común. Becky es fantasiosa, se convence de que necesita lo que se va a comprar con argumentos sólidos e imaginativos, y se monta películas en su cabeza solucionando sus problemas. Y casi todos los berengenales en los que se mete le salen bien, aunque no lo parezca en al principio, al final todas esas locuras le sirven para solucionar los temas. A pesar de todo, me ha llenado de recuerdos nostálgicos, de cuando no podía con mi barriga y estaba deseando que naciera mi niña para librarme de pies hinchados y noches sin dormir… (Ilusa de mi…)

En realidad creo que todas las mujeres tenemos algo de Becky dentro, aunque no sea la moda, casi todas tenemos una pasión por la que perdemos la cabeza, sea relacionado con las compras o no. (En mi caso son los libros). Quizás sea esto lo que hace que sea una lectura tan fácil, porque nos sentimos identificadas con el todo o con algunas partes de las locuras de Becky.

Esta entrega de la saga de Becky Brandon (Bloomwood de soltera), es quizás algo más floja que las anteriores que he leído, pero aún así es una serie de aventuras muy divertidas, pese a que a veces la situación no es para reir. He empatizado mucho con Becky, quizás porque mi embarazo está (relativamente) reciente, e incluso en algunos puntos he tenido que contener una lagrimita, y en otros he reído abiertamente. Al final, he recibido lo que esperaba, pasar un rato entretenida sin comeduras de cabeza.



Becky espera un bebé
Sophie Kinsella
Editorial Salamandra
352 páginas
Lectura digital










lunes, 11 de julio de 2011

El tiempo entre costuras, María Dueñas

Sira es una jovencita, aprendiz de modista, que en el Madrid del 34 tiene su vida encauzada. Trabaja junto a su madre en el taller de costura de doña Manuelita, y va a casarse con Ignacio, su novio formal. Pero la crisis atenaza Madrid, y doña Manuelita se ve obligada a cerrar el taller. Su novio la convence para que se presente a las pruebas para ser funcionaria, como él, pero para eso tiene que aprender a escribir a máquina. Y debido a eso su vida da un vuelco de 180 grados. En la tienda de máquinas de escribir conoce a Ramiro, y se ve arrastrada hacia él irremediablemente. Se enamoran, ella deja a su novio y la casa de su madre y se pierde en fiestas y jaranas junto a Ramiro. Y juntos deciden irse a Tánger, donde, al final, Ramiro abandona a Sira. Y ella se encuentra allí, atrapada por los delitos que Ramiro le ha dejado de recuerdo, y por la guerra civil que ha estallado en la península. Tendrá que empezar de cero, recomponerse y hacer lo único que sabe hacer: coser.



Esta novela se me hace un poco compleja para resumir. El resumen simple es el que ya he dejado anotado. Pero la verdad es que la trama se va complicando, enredando, hasta hacer del libro algo que no te esperabas. Esto me ha sorprendido y me ha encantado. Ahora entiendo por qué esta novela está en boca de todo el mundo y por qué hablan tan bien de ella.

Para empezar, es una historia de personajes. Es Sira quien te cuenta la historia de su vida, en una narración sencilla, donde secuencia los acontecimientos según tuvieron lugar en el tiempo. Y el tiempo que le tocó vivir a Sira fue el de la guerra civil, tiempos difíciles donde los haya, y el de la posguerra, quizás aún más complicado. Pero está situado en este marco histórico de una manera muy sutil, muy natural. No hay largas explicaciones acerca de cómo se fraguó esa guerra entre hermanos, ni de cómo se luchó. De manera que te encuentras realmente en Tánger en el 36, con una guerra de fondo, pero de la que te enteras a través de la radio, de los periódicos y de los comentarios de la gente.

Alrededor de Sira giran unos cuantos personajes principales, con los que la protagonista se reencuentra a lo largo del libro. Incluso, al final del libro, te cuenta qué fue de ellos. Esto hace que la historia no quede inconclusa, que todos los hilos que ha ido pespunteando a lo largo de la novela queden zanjados.

A mi parecer, tiene un gran trabajo documental detrás. Se hace notar en toda la novela, aunque, como ya he dicho antes, de una forma muy sutil. El enmarque de la novela es la guerra y la posterior posguerra, pero hace especial hincapié en el primer ministro de exteriores de Franco, Juan Luis Beigbeder, y en su amante, Rosalinda Fox. De esta manera intercala personajes inventados con algunos reales, haciendo de la trama algo adictivo.

En general las impresiones de este libro son todas positivas. Lo principal, una buena historia con personajes sólidos. También está bien narrada, aunque en este punto le pondría un par de pegas. Da la impresión (o al menos a mi me la da), de que va como a acelerones. Pasan muchas cosas muy rápido, (durante la primera parte yo creía que habían pasado años y sólo habían sido ocho meses), y luego se para. Y ese parón te lo hacen saber mediante sólo un párrafo en el que te dice: el tiempo pasaba entre costuras, hilos y demás. (No es textual). Y luego otra vez pasan un montón de cosas, para de nuevo pararse en el tiempo entre costuras. También me ha chocado la intención que la autora ha tenido algunas veces de crear tensión omitiendo el nombre del personaje que iba a entrar en escena en ese momento, cuando para mi era algo obvio. Esto me cortaba el ritmo de lectura, por otro lado muy apacible, muy sosegado, y me hacía salir del libro durante un momento. Y, durante un momento en la lectura, hizo que me perdiera al pasar la voz narradora a otro de los personajes para hacernos saber así de su vida en Madrid. Para mi fue un desconcierto, porque no explica el pase de testigo al principio de esa narración, sino al final, donde dice: “todo esto me lo hizo saber...”.

Pero salvando esos tres pequeños escollos, ha sido una lectura muy satisfactoria. Del tipo de libros que además más me gustan, donde se mezcla realidad histórica con ficción pura y dura, y con una sorpresa argumental, de la que, gracias a dios, yo no sabía nada porque no había leído ninguna reseña del libro anteriormente. Omito esa sorpresa tanto en mi reseña como en el resumen, porque creo que es mejor acercarse a este libro sabiendo que es un gran libro, pero sin más información.

El tiempo entre costuras
María Dueñas
Editorial Temas de Hoy
638 páginas

lunes, 4 de julio de 2011

Rock and Kindle Dreams...

Hace poco, y gracias al dinero que recibí por mi cumpleaños (previamente había dejado claro que quería precisamente dinero y no otra cosa), me he comprado un lector digital. Es un Kindle, de Amazon, y lo pedí por internet. En apenas dos días lo tuve en casa. 
Pero hasta llegar a ese momento en el que, sentada frente al ordenador, le di a la tecla de “enviar” con la misma ilusión de una niña pequeña cuando recibe un juguete, pasé por muchas fases. Y una de ellas (la primera), fue la de rechazo hacia los libros electrónicos. (Cosa que mi marido aún me echa en cara cuando me ve leyendo en el kindle).
Y es que en mi siempre ha existido una dicotomía un tanto extraña, entre la lectora voraz que soy, amante de los libros, de su textura y de su olor, y la loca de la tecnología que llevo dentro. Me encanta todo lo electrónico. Desde bien chiquitita ya me llamaban esos cacharros: un radio casette, un walkman, una consola de videojuegos de cartuchos… A los 15 tuve mi primer ordenador, compartido con mis hermanas, que nos cargamos varias veces a fuerza de tocar y deshacer lo tocado. Cuando salieron los móviles fue ya la locura: de pasar a uno naranja con el que solo podía llamar y mandar mensajes a que la posibilidad de poder llamar sea lo de menos mientras tenga reproductor de música, cámara de fotos y acceso a internet. Entre medias, la nintendo ds, a pesar que casi no juego, un ordenador de mesa y otro portátil, y un ipod. Me encanta lo tecnológico, pero tampoco me vuelvo loca, y dado que una no es rica, pues me voy comprando lo que puedo, sin excederme en pasta.
Pero cuando salieron los libros electrónicos me negué a comprarme uno. Eso de leer en la pantalla no me iba, ya lo había probado con la nintendo, y no era muy cómodo. Es que los libros deben ser en papel. Es que la pantalla te hace daño a los ojos… Todo eran excusas, de una parte de mi cerebro, mientras la otra babeaba como Homer cuando ve una rosquilla. Luego me informé bien. Pantalla de papel electrónico, sin retroiluminación. Nada de daño en los ojos, es como leer una hoja de papel. Tinta electrónica, que cuando se coloca ya no gasta energía. Capacidades varias, dependiendo del modelo. Y un catálogo de libros inmenso a tu disposición. Y cuando mi hermana se compró el suyo, y me lo enseñó y pude probar lo que era un libro electrónico en realidad, ganó mi parte tecnológica de una vez por todas.
Después de un exhaustivo exámen de los dispositivos del mercado, me decanté por el de Amazon, gracias a su calidad-precio. El Kindle es un e-libro barato y con unas prestaciones muy buenas. Es pequeño, pero no escaso de pantalla. Ligero, y con capacidad de 3 gigas. Sin posibilidad de meterle tarjeta de memoria, pero creo que tiene capacidad de sobra. Llevo más de cien libros en él y todavía no he llenado ni un giga. Reproduce mp3 (aunque para eso tengo el ipod) y tiene conexión wifi. También trae 3g gratuito, pero todavía está en pruebas y no funciona muy bien.
Ya he leído tres libros en él, y me estoy leyendo el cuarto. Y he de decir que es comodísimo. Pensé que iba a ser una lectura más artificial, como cuando lees en la pantalla del ordenador, que está bien para cosas cortas, pero que no te vale para una novela (por lo menos para mi). Sin embargo, es como leer la página de un libro, con la ventaja de que no hago ruido al pasar de hoja. Esto me viene muy bien para no despertar a mi peque y continuar con mi vicio de leer en la cama.
Me esperan muchas lecturas más con mi kindle, aunque eso no significa que deje de leer, o de comprar, libros en papel. Pero con el e-libro ahorro mucho espacio, y me haré más selectiva con las compras en papel.