Un día no sabía muy bien qué leer, esas cosas que me pasan de vez en cuando, pero con la necesidad urgente de leer algo, que no puedo estar ni siquiera unas horas sin un libro abierto. Como tenía mucho pendiente de reseñar no me apetecía algo corto ni ligero. Y ahí lo vi. El pequeño (porque es edición de bolsillo) tocho (porque tiene como un millón de páginas) ensayo de Harris, que lleva conmigo desde mis tiempos de instituto, que fue cuando me lo mandaron leer. (Y no lo hice).
Y, sorprendentemente, me lo leí entero. Me costó un poco, no lo voy a negar, sobre todo al final. Pero Harris lo ha estructurado de un modo que se hace muy amena su lectura, y conseguí acabarlo y, además, creo que ha sido una lectura de provecho.
En Nuestra Especie Marvin Harris hace un repaso a la evolución humana, desde el principio de nuestra aparición, cuando nos diferenciamos del resto de los animales por los dedos de los pies. Analiza la evolución natural y la evolución cultural de nuestra especie, y lo hace en capítulos muy cortos que ayudan a seguir la narración, y que mantiene el interés del lector.
Me ha parecido una lectura muy interesante que me ha abierto la mente para algunas cosas, y que me hace plantearme mi existencia quizás de otra manera. Más consciente del por qué de las cosas, el por qué de algunas reminiscencias de épocas pasadas, como el machismo, por ejemplo.
Por supuesto, muchas de las teorías expuestas son eso, teorías. Quizás si es otro antropólogo habría interpretado de otra manera los signos que nos dejaron nuestros antepasados, pero a mi me ha gustado mucho cómo los expone y los justifica Harris. Nada es porque sí, todo tiene su explicación.
Reconozco que no es una lectura para cualquiera. En ocasiones se hace denso (casi todo hacia el final). A mi me costó cerca de un mes leerlo, y lo compaginé con otro libro porque al acostarme no era capaz de leer más de dos líneas sin que se me cerraran los ojos, pero no me arrepiento en absoluto de haberlo leído. Me ha dejado el cerebro con información más que interesante, y con más curiosidad, si cabe, por lo que me rodea.
Sólo apto para mentes curiosas e inquietas.
