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martes, 29 de septiembre de 2015

Gerona, Benito Pérez Galdós



Que Galdós era un genio ya lo tengo claro con lo que he leído hasta ahora, y con Gerona no se queda atrás. Como Gabrielillo aún no tiene el don de la ubicuidad, le pasa el relevo de narrador a Andresillo Marijuán, al que conocimos en Bailén.

Andrés ha vivido el sitio de Gerona y tal como lo vivió se lo cuenta a Gabriel, que posteriormente lo inmortaliza en sus memorias. En Gerona Andrés se ha prometido a Siseta, la mayor de cuatro hermanos huérfanos a los que acoge el Marijuán como si fueran suyos propios. 

El nivel narrativo es igual o parecido que los otros episodios. La verdad es que no he notado diferencia entre Gabriel y Andrés. Ambos son muy sentidos, con un gran sentido del deber, para con su patria y con su gente. Se desvive por Siseta y por los niños, para que no les falte de nada en tan terrible lance.

También es parecido en ritmo y, por supuesto, en calidad. Y que me ha revuelto las tripas como ningún episodio antes. Ni siquiera el 2 de mayo, 19 de marzo, que me impresionó, o Bailén, cuyos campos cubiertos de sangre me desvelaron un par de noches, me han dejado el mal cuerpo que me ha dejado éste. Quizás ha sido por ver sufrir a los niños, que me duele más que los adultos…

También ha habido espacio para personajes peculiares, para locuras y para risas. Al vecino doctor el hambre le lleva tan al límite que le hace perder la razón…

Este verano se suponía que nos teníamos que leer Gerona y Cádiz, pero por problemas de agenda y títulos que se van colando, de momento solo me ha dado tiempo a leer éste. Pero aunque quede fuera de fecha, leeré Cádiz para no descolgarme de la lectura conjunta.

Don Benito no defrauda en sus Episodios, es una lectura que siempre me sorprende, y aún retratando la miseria humana, los momentos más bajos, cuando el hambre acecha y despierta los más bajos instintos. 

Sé que lo digo en todas las reseña de Galdós, pero es que no me canso de decirlo. ¿Por qué creía que era un pestiño? Tendría que haber podido descubrir antes al gran genio que tuvimos en este país. En sus letras nos dejó su gran legado.

martes, 4 de noviembre de 2014

Zaragoza, de Benito Pérez Galdós



Seguimos con la lectura de Los Episodios Nacionales, siguiendo a Gabrielillo por esa España en guerra con el francés. El chaval se mete en todos los fregados, allá donde hay una batalla importante aparece, como por voluntad divina. Pero el señor Galdós se las ingenia bien para que no sea de manera artificial, siempre hay un por qué, una clara y realista explicación de por qué se encuentra allí Gabriel. Entre otras cosas, porque es un patriota, y no piensa dejar caer el pais en manos de Francia sin pelear.

En esta ocasión se escapa de las garras del ejército francés, con su amigo Román, y van a parar a la ciudad de Zaragoza, donde Román tiene un amigo. Allí les reciben con los brazos abiertos, dando a los huéspedes hasta la camisa si hiciera falta. El amigo de Román, Don José Montoria, es de los principales de la ciudad, que se está preparando para el segundo sitio. El primero fue en el que cobró protagonismo Agustina de Aragón, que es nombrada en este libro, en el que los franceses tuvieron que recular. Ahora toda la ciudad se prepara, podando los árboles que les dan de comer para que los franceses no los utilicen en su contra, donando comida e incluso abriendo las casas para alojar al ejército y a los heridos.

Gabriel hace mucha amistad con Agustín de Montoria, el hijo pequeño de Don José al que tienen destinado para cura, y aquí es donde radica una gran diferencia con respecto a los libros anteriores. La historia de Gabriel e Inés en este libro se obvia, y deja paso a la historia de amor de Agustín y Mariquilla, una historia de amor abocada al fracaso. Mariquilla es hija de Jerónimo Candiola, un usurero egoísta, el único personaje de toda Zaragoza que no ha donado ni un grano de trigo para la defensa de la ciudad. A él sólo le importa el dinero, y queda claro en la novela por los delirios que le atacan. Además, es enemigo acérrimo de Don José Montoria, por lo que Agustín está entre la espada y la pared, amando a Mariquilla, pero sin querer defraudar a su familia.

Me costó meterme en la historia al principio. Empieza medio suave, con la llegada de Gabriel a Zaragoza, con la presentación de los personajes, con la explicación de los acontecimientos, pero a medida que la historia avanza la narración se vuelve más trepidante y mucho más cruda. Ahí ya me atrapó, con la lucha encarnizada entre los dos ejércitos, el francés superior en número, el español superior en obcecación. Una vez que fueron capaces de entrar en la ciudad, atacada por los franceses, pero también por el hambre y la epidemia, los españoles se la disputaron casa por casa, calle por calle. A Galdós no le duelen prendas en contar los muertos que había en la calle, insepultos todos debido a la necesidad de manos en el frente. No escatima en detalles al contar las luchas dentro de las casas, las explosiones de las minas, el ánimo de los maños que ni muertos soltaban la presa de su ciudad. Y los franceses, que consiguieron una victoria de pena. Una victoria sobre los escombros y los muertos de una ciudad entera.


Ya me pareció duro y me marcó el 2 de mayo, 19 de junio, pero Zaragoza es la novela más cruda que he leído de los Episodios Nacionales hasta la fecha. No sé si es porque no es una batalla en campo abierto, sino en cada esquina de cada calle, que lo veo como más cercano. Más duro, pensar en la ciudad sometida y que ninguno de sus habitantes tenga la mínima intención de rendirla a pesar de los muertos, casi más a causa de la epidemia que a causa de la batalla. La voz disidente recae en Jerónimo Candiola, que se queja de si merece la pena luchar hasta reducir Zaragoza a escombros. En contrapartida, Montoria, que pese a perder un hijo en la lucha sigue defendiendo la ciudad a costa de la sangre de todos.

Creo que aquí Galdós nos hace ver muy bien que el patriotismo llevado al extremo no conduce a nada. Yo leo entre líneas la pregunta: ¿mereció la pena? Al final Zaragoza fue conquistada por la Francia, una triste victoria sobre los cadáveres de casi toda la ciudad. ¿Mereció la pena?

Cada nueva lectura de los Episodios Nacionales me sorprende más. Qué grande era Galdós, qué pena no haberle descubierto antes. Ahora toca esperar impaciente para leer la próxima entrega, que tengo yo ganas de saber qué pasa con Inesilla...

martes, 22 de abril de 2014

NAPOLEÓN EN CHAMARTÍN, BENITO PÉREZ GALDÓS


De nuevo tenemos a Gabrielillo en Madrid, tras la cruenta pero victoriosa batalla de Bailén, a punto de ver cómo entra el mismísimo Napoleón en la capital.
No puedo contar nada nuevo acerca de la narrativa de Galdós, me enamoró desde la primera palabra que leí suya, y aunque algunos episodios son más movidos que otros, la magistral pluma de Don Benito sale airoso siempre de todo. Este episodio trae poca batalla, pero en contrapunto, más intriga. Además, nos da un poco más de ración de la trama personal, la totalmente ficticia, pero no por ello menos interesante, sí, hablo de Inés, que la pobre se trae unos trajines...
Nos presenta Galdós en este episodio, el quinto de la primera serie, un Madrid tenso, que se prepara para la batalla que se avecina, con el francés acechando. Hay inquietud, hay noticias poco halagüeñas y hay quien las cree y quien no. Aquí Galdós nos hace una muestra clara del ambiente en que se vivía aquellos días haciendo hablar a varios de los personajes, muchos de los cuales ya conocíamos de episodios anteriores, y expresando opiniones por boca de ellos. La terquedad extrema la representa El Gran Capitán, dueño de la casa donde habita Gabriel, que se niega en rotundo a tener como ciertas las informaciones de que el francés avanza y los españoles se repliegan. Al final protagonizará una escena cómica y trágica a la par, en la que se niega a rendirse.
Por otra parte Don Diego, el mayorazguito destinado a casarse con Inés (ahora doña Inés, pero para mi siempre será Inesilla), representa el lado crápula de ese Madrid que se inicia también en la masonería, que frecuenta malas casas y peores compañías. Sigue influenciado por Santorcaz, que aunque no aparece directamente, lo hace lo suficiente para crearle problemas a Gabriel.
El clero tiene también su muestra, y no quedan muy bien parados que se diga. Aunque se oponen al francés, están más preocupados por continuar con su buena vida, con hincharse a comer y a beber que en batallas o guerras. Y, muy magistralmente, mete Galdós una cuña dando a conocer las publicaciones de la época. Por lo que he leido en otras reseñas, parece ser que (por lo menos algunas) son libros editados de verdad en aquel entonces. La muestra es sorprendente cuanto menos.
Gracias a la lectura de este episodio me he visto de nuevo transportada al Madrid de la ocupación francesa, y me he reído con muchas situaciones y personajes y me he preocupado por España, por Madrid y por Gabriel, que se mete en cada lío por su buen corazón que no se lo merece.
El final, de nuevo, es de infarto, queda Gabriel en una situación muy comprometida. Casi no puedo ni esperar a continuar con la serie.
Por cierto, que a mi ya, después de cinco episodios, me parece de lo más normal leer a Galdós, pero esta Semana Santa me ocurrió algo con mi cuñado que me hizo reflexionar. Compartíamos casa vacacional (no queda más remedio), y al dejar mi kindle a un lado me preguntó qué leía. Orgullosa contesté que a Don Benito, y él, resoplando, contestó: "Pues vaya tostón". Me indignó un poco, que considerara tostón un libro que ni siquera había hojeado. Pero me resigno, porque él no suele leer mucho, y porque así está el mundo, lleno de gente que juzga sin saber, y lo que es peor, sin querer saber. Pero, y aquí viene la moraleja de la historia, me hizo reflexionar en algo que necesitamos (me refiero al club de fans de DonBe), que no es otra cosa que... ¡camisetas! ¿Qué mejor manera de gritarle al mundo que se pierde una gran lectura y un gran escritor? ¡DonBe Rules!
Recomiendo, por supuesto, la lectura (a mi cuñado también, aunque no me haga caso) y suplico a quien se le de bien el diseño que tenga a bien pergeñar uno (aunque sea pequeño) para estampar en una camiseta. (Yo soy nula para el diseño, lo siento).
Y nos vemos en el próximo episodio, yo no pienso faltar a la cita.

martes, 4 de febrero de 2014

Trafalgar, Benito Pérez Galdós



Yo no soy persona de hacer las cosas en orden. Soy caótica, no es que lo prefiera así, es que soy así. De modo que me uní a la lectura de los Episodios Nacionales que proponía el blog de Isi en el episodio tercero. Para no perderme nada, decidí leerme los dos primeros. Y el primero de todos es este que os traigo hoy, Trafalgar. Como curiosidad os digo que a fecha de hoy me he leído el primero, el tercero y el cuarto. Por lo menos he leído dos consecutivos...

He de reconocer (un poco avergonzada), que no estoy muy puesta en historia, por eso me pareció tan interesante la propuesta de la lectura de estos episodios. Y de verdad que necesitaba leer Trafalgar.

En este primer Episodio Galdós nos presenta al jovencísimo Gabrielillo, que será el hilo conductor de todas las novelas (hasta donde yo sé). Gabriel queda huérfano de niño, y tiene la suerte de que unos señores de Cádiz le recogen como sirviente. Doña Francisca es una gruñona empedernida, y Don Alonso es un marino en retiro. Pero cuando se cuece la guerra contra Inglaterra Don Alonso no se lo piensa dos veces y junto con su vecino y amigo Marcial, y Gabriel, abandona a su mujer para enrolarse en un barco. Así asisten de primera mano a la batalla de Trafalgar.

También hay una trama secundaria, como acostumbrará en sus restantes novelas (claro, como me he leído todas...) que versa sobre la vida personal de Gabriel. De este modo le da a la novela un interés añadido, que hará que quieras seguir leyendo.

La primera parte de la novela es un poco lenta, pero realmente necesaria para ponerte en antecedentes. Si no existiera esa parte no entenderíamos la guerra de Trafalgar, y sobre todo, por qué resultó ser el fracaso que fue, cuando teníamos una armada bastante decente, y unos marineros muy válidos.

También es verdad que lo he leído (esto lo habéis leído también en la reseña de Bailén ,no es excusa, es que es así) estando bastante malita (varios virus de constipado normal y corriente, tampoco es para tanto, pero lo suficiente para embotarme la cabeza), y quizás haya empobrecido mi visión de la novela.

La mejor parte, por tensión y por cómo está narrada, es la parte de la batalla naval. Contada magistralmente, de manera que no sólo te hace ver la visión personal de Gabriel, sino la visión general de la distribución de los barcos. Cada detalle hace de las escenas algo real. Tanto como si estuvieras allí.

Al haber leído primero el tercer episodio, El 19 de marzo y el 2 de mayo, que es trepidante de principio a fin, no puedo evitar comparar. Y es verdad que Trafalgar es más lento, que las escenas bélicas son pocas comparadas con el E.N. III, pero la calidad narrativa es la misma, y lo que más me ha gustado es la visión general que hace de todo el conflicto, analizando los pros y los contras. En el anterior (el tercero en realidad) me pareció que daba una visión partidista, pero esa impresión no la he tenido en este primer episodio.

Sólo puedo recomendar a Galdós. Es una lectura amena, y además se aprende un poco de nuestra rica historia. ¡DonBe for ever!

miércoles, 22 de enero de 2014

Bailén, Benito Pérez Galdós


http://serendipia-monica.blogspot.com/2013/11/lectura-conjunta-especial-navidad.html


Durante años para mi Bailén significaba estar un poco más cerca de mi lugar de destino en vacaciones. Desde pequeña íbamos casi todos los años a Málaga, y Bailén era un punto importante en el destino. Luego, cuando estudié literatura, fue el título de una novela de un tal Benito Pérez Galdós, pero poco más.

Poco me podía imaginar yo que aquellos campos que yo solía ver de noche, o con un poco de suerte, amaneciendo, estaban regados con la sangre de tantos valientes. De los valientes españoles, que se enfrentaron a un ejército que había vencido en toda Europa, y a los valientes franceses, que pretendían ocupar las tierras.

Y aquí Don Benito (DonBe para los amigos), nos lo cuenta todo con pelos y señales. Es el tercer Episodio Nacional que leo (aún tengo pendiente el segundo, La Corte de Carlos IV), y cada vez estoy más enganchada. Es cierto que no tiene toda la acción que tuvo el 19 de marzo, 2 de mayo, pero sigue teniendo todo ese arte que destilaba Don Benito por sus venas.

Tras un principio ansioso, porque después de ese final tan infartante en la novela precedente lo único que queríamos era saber de la suerte de nuestros amigos, que en tan mal momento los dejamos, tenemos un comienzo de novela tranquilo, en el que se nos pone en situación. Después del levantamiento de Madrid, otros pueblos siguen su ejemplo y pretenden vender cara la tierra que por derecho les pertenece. A ellos y su rey. Ese rey traidor que les ha vendido, pero los españoles prefieren un rey traidor que sea patrio que un extranjero mandando. Y ahí va Gabrielillo, al centro de todo el meollo, con la excusa de defender la patria, pero con la misión secreta de buscar a su Inesilla del alma.

Aquí vuelve a conjugar Don Benito la parte histórica con la subtrama principal de una manera magistral. Cómo hace encaje de bolillos para poner a los protagonistas en el centro de la acción sin que parezca rebuscado ni artificial. Y, para no variar, con la nota humorística, en esta ocasión protagonizada por el joven mayorazguito, que imbuido por la mente extraña de Santorcaz, hace enfadar mucho a su madre proclamando la igualdad entre hombres y el fin del mayorazgo.

Y las escenas bélicas son tremendas. Volvemos a estar en mitad de la batalla, con los cañones a nuestras espaldas, sobre los caballos, ayudando a las mujeres del pueblo a acarrear agua para los soldados. Lo describe de tal modo que puedes ver hasta la sangre que baña las tierras de los olivos. Unas descripciones magistrales.

Y un final, de nuevo, que te deja con ganas de coger el siguiente episodio. ¿Qué pasará con Inés, finalmente? Habrá que esperar para saberlo.

Sigo recomendando la lectura de los episodios. Además de algo de historia, encuentras entretenimiento entre sus letras. Son un gran partido.

martes, 29 de octubre de 2013

El 19 de marzo y el 2 de mayo, de Benito Pérez Galdós


No había leído nada de Don Benito Pérez Galdós, aunque recordaba de mis tiempos de estudiante que fue un gran cronista de la historia de España gracias a sus Episodios Nacionales. Y aunque no lo había leído, ya había prejuzgado que sería denso e insufrible. Un petardo, vaya. Por eso cuando vi el éxito que tuvieron las dos lecturas anteriores que organizó Isi en su blog me quedé tan sorprendida que le tuve que preguntar a mi hermana en varias ocasiones si de verdad era tan bueno y entretenido, o si lo decían en plan irónico.Me afirmó en todas las ocasiones que sí, que era genial. Y me animó a unirme a la conjunta de la tercera entrega de los episodios.
Así que sin haber leído los dos primeros (no suelo hacer las cosas en orden), me sumergí, con algo de miedo (porque no había leído los dos primeros, y sabía que había una línea argumental que unía los libros) en la lectura de los Episodios Nacionales. Y después de haberlo leído, y disfrutado, digo lo que siempre digo cuando leo clásicos: ¿por qué leches no lo he leído antes? Me estaba perdiendo una joya.
Comienza la historia con Gabriel trabajando en la imprenta de un periódico, colocando los tipos móviles para imprimir el periódico. Y enseguida te cuenta algunos antecedentes y lo que le motiva a él en la vida, que no es otra que su amada, Inés, que vive en Aranjuez y a la que va a visitar todos los fines de semana. En una de esas visitas será testigo de excepción de El Motín de Aranjuez, levantamiento del pueblo que acabó con el mandato de Godoy. De vuelta en Madrid, también presenciará en primera persona el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses. Entrelazada, la historia de Gabriel e Inesilla, que será huesped de unos tíos que la quieren mucho...
Lo primero que debo decir es que me ha encantado leer a Don Benito. Me he hecho fan suya. Hasta le sigo en twitter (sí, tiene twitter...). Según comencé el libro me engancharon sus líneas.
La historia la cuenta el mismo Gabriel, un chaval de 17 años con mucho desparpajo. Intuyo que tiene mucha historia detrás, aunque no la conozco toda, y él algo te cuenta, pero nada demasiado pesado. Pues de sus labios iremos conociendo los hechos, a pie de calle, que acontecieron en Aranjuez el 19 de marzo de 1808, cuando el pueblo, sabiamente manipulado por algunos nobles, se levantó contra el valido Godoy. Aquí ya estoy tan sumergida en la lectura que estoy junto a Gabriel y ese pueblo enfurecido y bruto. Tan bruto, que realmente muchos no sabían muy bien por qué no querían a Godoy en el puesto.
El lenguaje, de la época, es genial. Nada demasiado rebuscado, pero sí con giros interesantes. Y, lo mejor, la manera de hablar del pueblo ignorante está muy bien representada.
Esta parte me ha hecho reflexionar mucho. Aunque me ha parecido un tanto partidista (como me dijo Isi, y qué no lo es), porque parece que defiende a Godoy en contra de la voluntad del pueblo, veo en realidad un pueblo manipulado por intereses más altos de lo que nadie se espera. Y veo también reflejada una realidad que bien podría haber ocurrido ayer. Yo también opino que la masa es un animal sin cerebro, como bien expone Don Benito, y que es maleable como el papel, sabiendo tocar las teclas adecuadas.
Luego viene la parte más ficticia, la historia de Gabriel e Inés, que no por ser inventada me ha gustado menos ni está peor escrita. De hecho aquí Don Benito destila un humor muy peculiar, que adereza toda la historia de manera impecable.
Los Fusilamientos del 2 de mayo, por el maestro Goya

Antes de hablar de la tercera parte, la del levantamiento, me gustaría hablar de los personajes. Todos ellos son, sencillamente, geniales. Aunque hay dos en particular, los Requejos, los tíos de Inés, que quizás estén un poco estererotipados o llevados al extremo para mi gusto, la verdad es que dan tanto juego que entiendo el por qué son así. Y la pobre Inesilla, que parece un poco simple, aunque tiene momentos grandiosos. Hasta los más secundarios, los protagonistas de la batalla del 2 de mayo, son enormes, de carne y hueso.
Y la parte final. El levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses. El 2 de mayo, fiesta en mi Comunidad (y víspera de mi cumpleaños). Lo he dicho ya como un millón de veces, pero lo repito: no volveré a vivir un dos de mayo con indiferencia. Tendré en cuenta que esta fiesta celebra el valor y el coraje de un pueblo que se enfrentó a un ejército con cuchillos, palos y piedras. Y es que está tan bien narrado que me ha parecido que yo también estaba allí, defendiendo mi tierra junto con Gabriel, la Primorosa y los demás. Destacable también es que destaque Don Benito el protagonismo que tuvieron las mujeres en la refriega, que no fue poco además. Lucharon y jalearon tanto o más que los hombres, y eso en un libro de finales de 1800 es de agradecer.
Lo único malo de este libro es su final. Y no porque no me gustara, que sí, me encantó de hecho, pero que te deja en un momento de la historia que hubiera cogido a don Benito de la pechera para gritarle en la cara: ¿y ahora qué pasa? ¡No me puedes dejar asi!
Pasado el momento de furia, reflexiono y me quedo con la duda del destino de los personajes. Hay que leer el siguiente, es imposible no seguir con la serie.
Desde luego Don Benito ha sido para mi el descubrimiento del año. Seguiré con la conjunta que organiza Isi (aunque no sé si podré aguantar hasta entonces), y me leeré los dos primeros, por supuesto. Y animo a todo el mundo a leer los Episodios Nacionales, no sólo instruyen, sino que entretienen, y mucho.