miércoles, 18 de mayo de 2011

Un Féretro en el Tocador de Señoras, de Regina Román

Olivia de Talier pertenece a una adinerada familia de Madrid. Tal como su familia tenía programada para ella, ha estudiado derecho y está a punto de ingresar en una academia para estudiar las oposiciones a notaría. Pero en un momento de lucidez, mientras le muestran la academia y su funcionamiento, decide rebelarse y seguir su sueño: estudiar para directora de cine. Eso en su casa no sienta bien, y tras una gran discusión anuncia que abandona el nido familiar. Se va a vivir con su novio, el bueno de Gonzalo, que tampoco entiende su decisión de volar libre pero que la acoge en su apartamento. Pero tras unos días de convivencia con su novio y con todas sus cosas, Olivia ve que eso tampoco funciona y se busca un apartamento en el centro. Para ella solita, o eso creía, porque en realidad descubre que vive con un fantasma.

Es una novela francamente divertida, que te absorbe desde el principio, y que hacia la mitad, cuando aparece el fantasma, estás literalmente secuestrado por la trama. Los personajes están bien perfilados, sin apenas descripciones, pero las suficientes para hacerte una idea sólida de ellos. El ovillo de la trama se va desenrollando a medida en que avanzas en la lectura, desembocando en un final que no por esperado (al menos yo ya lo veía venir), te defrauda.

Pero no todo han sido mieles en la lectura de esta novela. Desde el principio del libro me ha escamado el uso indebido de las comas de las que hace uso la autora. Tiene la manía de separar sujeto y predicado de una oración mediante una coma, haciendo su lectura un tanto incómoda. Creo que sería un pecado menor si no fuera una constante en el libro, pero aún así el global ha conseguido superar ese escollo. También he de decir que la palabra “patriarca”, usada en referencia a una mujer en la novela, no existe según la RAE, porque para ello está “matriarca”. Esto me hace preguntarme qué clase de corrección pasan las novelas antes de ser publicadas. Pensaba que existía una figura en las editoriales que ejercía de filtro para faltas de ortografía o de puntuación, para que la novela llegara al público impoluta. Pero, o me equivocaba, o en esta editorial en concreto no la tienen. Me consta que no soy la primera que critica la ortografía en esta novela, y sé que a Círculo Rojo no le ha gustado nada que en otras ocasiones le hayan señalado este fallo. Los lectores pagamos dinero por un libro, que deberíamos recibir en perfectas condiciones. Y reconozco que soy un tanto puntillosa, porque las faltas de ortografía me hacen sangran los ojos y me sacan de la lectura. Pero admito que ni yo ni nadie somos perfectos (hace un rato me he pillado en una falta gravísima, poniendo una v donde debía ir una b. Doy gracias por el corrector ortográfico del word), pero que si errar es humano, rectificar es de sabios.

Pese a todo, repito que la novela me ha gustado mucho. Tiene un sentido del humor increíble, relatándote situaciones muy cómicas sin llegar a ser cansinas. Le he cogido cariño al personaje principal, Olivia, esa pobre niña rica que decide desafiar a su destino y coger el toro por los cuernos, quedándose en una tierra de nadie, perdida entre el mundo pijo al que ya no pertenece, y el mundo “normal”, en el que lucha por quedarse. Lástima que al final del libro algunas de las tramas secundarias hayan quedado un tanto abandonadas. He echado de menos saber qué ha pasado con el novio de Olivia, con su nueva amiga obrera, Marina, o con su archienemiga, Amparo. Hubiera quedado una novela redondísima.

A mi, que me gusta el chick-lit, me ha encantado encontrarme con una novela de éste género escrita por una autora española. Leeré más de Regina Román, a ver si me sigue enganchando como en este libro.

Un féretro en el tocador de señoras
Regina Román
Editorial Círculo Rojo
253 páginas

martes, 3 de mayo de 2011

¡¡Hoy es mi cumple!!

Pues como el título del post indica, hoy es mi cumple, aunque a estas horas casi cabría decir que ha sido mi cumple...

Un año más, este es más especial, porque he recibido una felicitación más que el año pasado, eso sí, a modo de sonrisa, porque con ocho meses mi peque aún no sabe decir mamá, y mucho menos feliz cumpleaños.
También fue muy especial el domingo, mi primer día de la madre. Ese día mi nena me llenó de sonrisas (además de las habituales babas, jeje), y de alegría. La verdad es que para mi todos los días son el día de la madre, prácticamente. Aún estoy en esa especie de “luna de miel” que pasas con tu bebé, durante la cual hasta cuando estoy hasta el moño de sus llantos o rabietas, en el momento en que me sonríe, se me olvida todo y me la como a besos.
Me regaló (a través de su padre, of course), un abalorio de Pandora, el de la nenita. Lo podéis ver en la foto. El que está al lado, el de los libros, ha caído hoy por mi cumple. Me gusta que mis abalorios tengan significado, y tengo un marido guapo y listo que coge las indirectas al vuelo... (Lo que viene a ser: “Cariño, quiero ese y aquel otro”).
Entrada cortita, últimamente no tengo mucho tiempo, y aunque quisiera publicar más, no hay manera de encontrar un rato para ponerme a escribir reseñas... Será mi deseo para cuando sople las velas.
Serviros un poquito de tarta, está buena!



miércoles, 13 de abril de 2011

NACIÓN, de Terry Pratchett

Un terrible virus ha hecho mella en la corona, por lo que los servicios secretos (guardia secreta del rey) tienen que hacerse a la mar y salir a buscar al único sucesor, el número 136 en la lista de sucesión, y a su hija, que están en las colonias del otro lado del mundo.
Mientras, Mau vuelve de la Isla de los Muchachos, convertido en un hombre, y pensando en cómo lo van a recibir en Nación cuando se ve arrastrado por la gran ola. Este tsunami destruye la isla entera y a todos sus habitantes, y deja como regalo a la Sweet Judy, el barco en el viajaba la hija del único sucesor a la corona, con la única superviviente a bordo, si no contamos al molesto loro.
Esta es la historia de Mau, que se queda sin alma al no haber nadie para dársela cuando llega a la isla, y de Daphne, una dama aristócrata que debe olvidar todas las formalidades que su abuela le enseñó para sobrevivir en la isla de Nación. Y de la voz de los Abuelos, que gritan ofendidos a Mau, el único que puede escucharles, para que no olvide las tradiciones y se pierda la historia de Nación. Pero a Mau nadie le ha enseñado las canciones, pues solo era un muchacho cuando se fue...

Me encanta Pratchett y la imagen que se forma del mundo. Este libro es muchas cosas: es entretenido, divertido, un poco historia de amor (pero muy poco, la verdad), y muy, muy satírico. Es la versión de las colonias inglesas y de los propios ingleses colonizadores que tiene el autor, aunque no es Inglaterra, y el mar donde están las islas no es el pacífico, sino el Gran Océano Pelágico Meridional.
La novela la protagoniza Mau, un joven de una isla llamada Nación, que vuelve de pasar la noche en la isla de los muchachos como transición de niño a hombre. Pero cuando vuelve le sorprende la gran ola, de la que se libra de milagro. Pero cuando arriba a la costa se encuentra con todo el pueblo arrasado, casas, perros, cerdos... Y personas. Se encuentra con Daphne, que sobrevive con los víveres del barco naufragado en el que viajaba, a la que llama Joven Espectro, no sólo por lo blanco de su piel, sino también por su vestido blanco. Al principio no se entienden, pero saben que se necesitan, sobre todo cuando empiezan a llegar a la isla los supervivientes de islas más pequeñas. Su relación es compleja, los dos se convierten en líderes, pero es Mau quien dirige, pues es su Nación, pero sin Daphne no hubiera podido encontrarse a sí mismo, pues al volver del rito de la hombría no había nadie para darle un alma. Ahora no es ni niño ni hombre, solo es un demonio sin alma que empieza a cuestionarse las verdades absolutas de su religión.
Todos y cada uno de los personajes que aparecen tienen su profundidad, pero es en Mau y en Daphne donde más se ha esmerado Pratchett. Sin embargo, no es una novela de personajes, es una historia de supervivencia, y de superación. De dejar atrás lo que nos han enseñado desde niños, esas creencias que se han anclado a nosotros de tal manera que, aunque quieras ver las cosas de distinta manera siempre tiran de tí hacia lo conocido. Pero ambos protagonistas lo consiguen, superan ese muro que separa a “los salvajes” de los “civilizados”, el muro que disfraza la verdad de religión, contestando con sencillas respuestas a preguntas complicadas, y descubren que el mundo no es como les enseñaron, y dedican el resto de sus vidas a enseñar a las siguientes generaciones a pensar por sí mismos para llegar a la verdad.
Y todo ello con el humor que caracteriza a Pratchett. Es cierto que no todo lo que he leído de él me ha gustado, algunas novelas del Mundodisco (un mundo plano como una pizza sostenido por cuatro elefantes que viajan a bordo de una gigantesca tortuga por el espacio, y lleno de magia) me han cargado, se me han hecho pesadas, pero Nación no tiene nada que ver con ellas ni con ningún mundo fantástico. Es realidad, realidad alternativa. Pero plagado de situaciones cómicas, algo muy difícil de hacer en situaciones dramáticas como lo son algunas de las vividas por los protagonistas, ironía y mucha sátira.
Y pese a ello, no me ha parecido una novela ligera, de estas que te divierten y luego olvidas. A mi me ha hecho pensar sobre varias cosas. Me ha hecho reflexionar acerca de la facilidad que tiene el hombre (el hombre blanco en general, así ha sido históricamente) de creerse superior a los que son diferentes de él. Y esto no ha sido así únicamente en el pasado, ahora lo vivimos casi día a día. Si el del al lado no reza al mismo dios que tú es que está equivocado, (El otro día vi en las noticias el revuelo que se montó porque un pastor estadounidense quemó un Corán), y si no tiene las mismas inclinaciones políticas simplemente es que es gilipollas, porque todo el mundo normal puede ver que la verdad es la que tú (y tu partido preferido) proclamáis. Eso solo por poner un par de ejemplos, pero creo que hemos evolucionado poco a este respecto.
Y, como nota final, empecé a leer el libro el once de marzo, día en el que Japón fue víctima de un terrible tsunami. Fue una desgraciada coincidencia, pues la novela comienza con la gran ola que arrasa Nación y buena parte de las pequeñas islas de alrededor. Algunos pensarán que es una tontería, pero esta coincidencia me afectó un poco...
Resumiendo: yo no tengo notas para puntuar los libros, pero en Anobii le he dado cuatro estrellitas. Vamos, que lo recomiendo, sobre todo a los que le guste el humor, pero no le importe soportar algo de drama.

Nación
Terry Pratchett
Editorial Timunmas
453 páginas

viernes, 1 de abril de 2011

Becky tiene una hermana, de Sophie Kinsella

Becky y Luke llevan diez meses de luna de miel. Estaba previsto que estuvieran doce, viajando por todo el mundo, pero ambos extrañan su hogar, y una llamada del negocio de Luke hace que precipiten la vuelta. Becky ya se lo imagina: como una película de Hollywood, todo a cámara lenta. Pondrían cara de sorpresa y de tremenda alegría y todos se sentarían frente a la chimenea para escuchar los relatos del viaje de boca de la propia Becky... Pero no sale todo como esperaba. Sus padres reaccionan de forma extraña, y su mejor amiga la ha sustituido por “doña perfecta”. Para colmo, Luke ha vuelto a dedicarse de lleno a sus negocios y ni siquiera quiere oir las ideas que tiene Becky, que son todas buenísimas. Pero pronto se descubre un gran secreto: Becky tiene una hermana, dos años mayor, fruto de una relación de su padre antes de conocer a su madre, por supuesto. En cuanto se entera, Becky pone toda su energía en hacer de su hermana su alma gemela. Al fin y al cabo tienen la misma sangre, deben llevarse bien... ¿O no?

Es la segunda novela que me leo de esta saga, me perdí las dos primeras, que, por lo que sé, tratan el problema que tiene Becky con las compras (no puede evitar gastar), y el problema que tiene Luke con el trabajo. Desde luego es entretenida, fresca y se lee en un santiamén. No tiene grandes florituras literarias, pero es que nadie lo espera. Está narrado en primera persona, lo que hace que te metas de lleno en la cabeza de la protagonista, con el temor a que cuando salgas de ella te haya afectado irremediablemente. Porque la sensación que he tenido con esta novela es que Becky está loca. Pero no loca por las compras, título del primer libro de la saga, sino loca de psiquiátrico. Se forma tales fantasías en su cabeza que no tiene más remedio que creerlas. Y las cree, a pies juntillas. Está tan segura que no parará hasta hacerle ver a su hermanastra que son como uña y carne. Hasta se va al pueblo donde vive ésta, sin decirle nada a nadie, por supuesto, para explicárselo. Y en un apoteósico final, es capaz de subir una montaña con tacones (literalmente) para demostrarle que son iguales.

De esta novela no hay que esperar grandes cosas. No es un clásico. Y como chick-lit quizás es de los más flojitos. Pero es entretenida, como ya he dicho, divertida y se lee muy rápido. Es un “refresco”, de los que, si se es como yo, que encadeno un libro con otro, hacen falta de vez en cuando. Ideal tras un “tochazo” que te haya trasportado a su mundo y al terminarlo sientas que te has quedado un poco vacía.

En cuanto pueda me leeré los dos primeros de la saga, y continuaré con los restantes, que en este último se nos ha quedado Becky con un regalito...


domingo, 20 de marzo de 2011

Pantano de Sangre, de Preston & Child.

Comienza la novela doce años atrás, con Pendergast y su esposa (sí, su esposa) de safari en África. Ambos son muy buenos cazadores, y debido a una claúsula sin la cual no podrían cazar, se ven obligados a ayudar en la captura de un león que se ha cobrado la vida de un hombre. Es el león rojo, un animal de leyenda más grande y fiero que cualquier otro león. Van en su busca, y cuando lo encuentran ataca a uno de los porteadores y al propio Pendergast. Es cuando quiere ahuyentarlo de él que la esposa del agente es devorada por el león.
Doce años después, ya convertido en agente del FBI, A.X.L. Pendergast descubre gracias a una casualidad que la muerte de su esposa no fue un accidente, sino un plan muy elaborado para asesinarla. Recluta a su buen amigo Vincent D´Agosta para que le ayude en la resolución del único caso en el que no es imparcial, y convertirse de ese modo también en juez y verdugo del asesino de su mujer.
Es un libro rápido y trepidante, típico de estos autores. Al principio te muestran una trama muy compleja que van desmadejando capítulo a capítulo, dejándote siempre con algo de intriga para que sigas leyendo. Este se diferencia de los demás de la “saga” de Pendergast en que conocemos más profundamente al singular agente del FBI, ya que deja de ser de hielo para dejar translucir, aunque de un modo muy tenue, algunos de sus sentimientos.
En cuestión de personajes, Preston & Child siempre me han gustado por lo que le gusta dibujarlos, profundizar en ellos. Y cada uno sigue su línea de evolución dentro de las sagas, su psicología intacta. Tal vez incluso se lleguen a pasar en ello, ya que a veces te presentan a un personaje, una página o menos para conocerle, y se lo cargan. Te dan ganas de ir a su entierro, o en busca de los autores para decirles un par de cosas.

Como no tenía pantano me he tenido que conformar con pequeño río

Esta es una novela rápida, que cambia de escenario constantemente, y que va desenrollando el ovillo del misterio poco a poco. Hacia mitad del libro (quizás un poco antes), el lector ya sabe quién está detrás de todo, o por lo menos quién quiere tapar el pasado a golpe de gatillo, poniendo en peligro la vida tanto de Pendergast como de quien le ayuda, y, por supuesto, de todo aquel que tuvo algo que ver en la muerte de la mujer del agente. Esto se me hizo un poco raro, ya que, usualmente, el asesino se deja ver al final, pero resulta inquietante, puesto que tú sabes quién persigue a Pendergast, pero él no. Y de hecho no lo llega a descubrir.
Esto es lo que menos me ha gustado de la novela: un final abierto, por no decir inacabado. El agente resuelve el misterio, pero no averigua quién es el tirador que va “limpiando” el presente de los restos del pasado. Ahora me tengo que esperar a la siguiente novela para averiguar qué sucederá cuando el agente especial se entere de quién es. Porque esa información tiene miga...
Lo dicho, a esperar...

Pantano de Sangre
Douglas J. Preston & Lincol Child
Editorial Plaza & Janés
496 páginas


martes, 15 de marzo de 2011

Presentación de Número Puk, de Coan Gómez

El sábado estuve en la presentación del libro de Coan Gómez, Número Puk, de Ediciones Oblicuas. Fue en Madrid, en la calle Echegaray 21, en un local de copas. Había quedado con mi hermana, y con Goizeder, que apareció con su chico y una amiga suya.
Antes de la presentación, puesto que llegamos pronto, nos tomamos algo en el mismo local. Para decepción de mi hermana, no había café. Yo, como elegí coca-cola, no tuve problema alguno. Pasamos un buen rato de charleta los cinco, particularmente me parece genial cuando quedas con personas que apenas conoces y conectas, hay temas de conversación comunes y no decae la charla. Yo, que soy animal asocial, aprecio mucho esos momentos.
Cuando llegó la hora, bajamos al sótano, que es donde iba a tener lugar el acto de presentación. Era una especie de antigua bodega, pequeña y mal iluminada, de ladrillo visto y techo abovedado. Nos tocó esperar. Después de un rato seguimos esperando, de modo que me cansé del agobio de estar en un espacio tan cerrado y con tanta gente, y subí a la calle a fumar un cigarro.
Sé que es un vicio horrible, pero ese cigarro me valió hablar con el autor. Le vi nervioso, no sabía qué hacer ni a quién saludar, y me pilló mirándole.

- ¿Te conozco? - Me preguntó.

Le dije que no, que tenía el blog, y que había acudido invitada por Alberto Trinidad, representante de Ediciones Oblicuas, los que organizaron el acto.
Gracias a este encuentro me enteré de que era su primera novela, y que estábamos todos allí gracias a que se presentó al concurso anual que la editorial convoca. El primer concurso al que se presentaba, y lo ganó. A eso lo llamo yo nacer con estrella. Su novela, Número Puk, ha salido con una tirada de 250 ejemplares.
Volví al sótano, a ver si empezaba el acto o si era una encerrona de alguna tribu vampira, con lo que no saldríamos con vida de allí, hipótesis que presentó la amiga de Goizeder. Me gustó esa línea de pensamiento, muy parecida a la mía.
A eso de las siete y media (el acto se había convocado a las siete), ya comenzó. Alberto Trinidad salió a un pequeño escenario (no había espacio para un gran escenario), se presentó, y bromeó sobre que siempre había soñado ser una estrella de rock, que le apetecía ponerse a cantar. Pero en lugar de cantar, presentó al autor, Coan Gómez, y le pasó el micrófono.
Estaban muriendo los aplausos de bienvenida cuando se escuchó una voz infantil, justo detrás mío.

- ¡Que no lo veo!

Alguien dijo que era el hijo del autor, y se ocuparon de llevarlo a un lugar donde el muchacho pudiera ver a su padre. Me pareció entrañable.
Coan se apoyó en la pared, inspiró profundamente y comenzó con unas frases un tanto inquietantes.

- No me voy a presentar, todavía no.
Me costó un minuto darme cuenta de que era el comienzo de su novela. No la leyó, no tenía papeles en la mano, la estaba interpretando, y lo hacía francamente bien. Es un comienzo perturbador, y te deja con ganas de seguir leyendo la novela.
Cuando terminó de interpretar, concluyó:

- Así comienza mi novela. Gracias a todos por venir, os recuerdo que eso es ficción, que este soy yo, el de verdad, y os agradezco mucho que hayáis venido.
(No es literal, pero fue algo parecido)
Y se pasó a la firma de los libros.
Eché de menos que hablara de algo de la novela, del argumento, de dónde le surgió la idea de escribirla, o por lo menos que hubiera contado lo que me contó a mi en la calle, que se presentó a un concurso, el primero al que se presentaba, y que lo ganó. Pero me da la impresión de que estaba muy nervioso, y de que parecía un acto más familiar que profesional (la mayoría de los presentes eran de su familia y de su entorno más cercano), de modo que debió pensar que era algo sabido.
El lugar no me pareció el más adecuado para el acto, aunque después de haber escuchado el principio de la novela entiendo que lo eligieran. Por lo que pude entender, la novela trata de un psicópata que está encerrado (o que encierra a alguien, eso no me quedó tan claro) en un sótano. Desde luego el lugar trasmitía la opresión que me imagino querrá transmitir la novela.
Al final del acto pudimos hablar un poco con Alberto Trinidad, de Ediciones Oblicuas. Es una editorial pequeña, que quiere dar cabida a voces que, por un motivo o por otro, no son escuchadas por las editoriales más comerciales. Me parece genial que existan (y subsistan) editoriales de este tipo. Tuvo la amabilidad de regalarle un ejemplar de Número Puk a Goizeder (con la condición de compartirlo con Lady y conmigo, claro), y otro de El Arquitecto de Atmósferas, del que es autor, a mi hermana (con la misma condición).
Reseñaré ambas novelas cuando me toque el turno de leerlas.
Y de regalo, me llevé dos puntos de libro...

jueves, 10 de marzo de 2011

Anita Blake, Cazavampiros (1,2 y 3), de Laurell K. Hamilton

He querido esperar a leer los tres para hacer la reseña, porque con el primero tan solo tenía cosas negativas que decir, y quería darle una oportunidad a la saga. El tema vampírico me encanta casi desde que comencé a leer, y he leído todo lo que ha caído en mis manos sobre los vampiros. Pero he de decir, no sin disgusto, que la mayoría de la literatura de vampiros es malo de solemnidad. Parece que casi nadie se toma en serio a los vampiros, y se creen con licencia de escribir cualquier cosa y de cualquier manera.
Es el caso de Anita Blake. De los tres primeros de la saga no se salva ninguno. Es de bajísima calidad literaria, cosa, que a mi parecer, no tiene por qué ser así aunque hables de vampiros. Los tres libros están escritos en primera persona, lo cual ya me gusta poco, pero además, no pone en antecedentes en ninguno de los tres. En el primero, apenas te explica qué hace ella, que es reanimadora de zombies, pero ni te cuenta que lo que hace es magia (para eso tienes que esperar al segundo libro), ni por qué la llaman la ejecutora (en el tercero algo se deja ver), ni por qué los vampiros y otros animales sobrenaturales han salido a la luz (en ninguno de ellos te lo cuenta). Todas estas incógnitas hacen que los libros parezcan incompletos, o que la autora te está tomando el pelo.
También están los personajes. Anita, la protagonista y la que te cuenta la historia, es cínica y borde. Es la única que está un poco dibujada. Todos los personajes que aparecen son planos, y todos parecen el mismo cuando hablan. No hay diferencias más allá de las explicaciones que Anita da sobre ellos. Las tres novelas están plagadas de coletillas que Anita no puede dejar de decir, y que me ponían de los nervios al leerlas. “Toma ya”, “Sí claro”, “¿Nerviosa yo?”, expresiones fetiche de la protagonista que dejan en evidencia la mala calidad literaria de la saga. Y es muy malhablada. Reconozco que eso debe formar parte de los rasgos de personalidad de Anita, pero no estaría de más que lo dejara para los diálogos, o para sus monólogos consigo misma, y cuidara un poco el lenguaje en la narración. Seguiría siendo ella misma y nos haría un favor a los lectores.
Y la obsesión que tiene por describir la ropa. Párrafos enteros para contarnos qué lleva puesto, parándose a explicarlo prenda por prenda, incluidos los zapatos. Color, tamaño, motivo de haber escogido esa prenda en particular. Lo único que veo razonable es el motivo, se cuida mucho de esconder las armas, pero para ver moda, o leer de moda, me compro una revista, no leo un libro. Los tres libros tienen mucha paja de ese estilo, y eso que son finitos de por sí.
En cuestión de trama voy a ir libro por libro:
1.- PLACERES PROHIBIDOS
Comienza bien, entretenido, aunque ya he comentado que le faltan antecedentes. El lector navega en la ignorancia de por qué existen los vampiros y por qué es conocida su existencia. Tampoco sabes por qué hace ella lo que hace. Pero vas navegando por la historia, conociendo vampiros malísimos, hasta que llega el final. Y qué final. Deus ex machina total. Se enfrenta a su adversario, como el monstruo de la última pantalla, y tienes la sensación de que todo ha sido demasiado rápido y demasiado fácil.
2.- EL CADÁVER ALEGRE
Es el más lento de los tres, el que más me ha aburrido. Anita se mete en los problemas de cabeza, de una forma muy estúpida. Y los malos son también muy malos, aunque esta vez no son vampiros, sino una bruja vodoo y un zombie asesino. La trama transcurre más lentamente, se recrea en describir escenas muy gores, con mucha sangre y casquería, y un final un poco menos predecible que el anterior (aunque tampoco es que te pille de sorpresa), y con escena glorificadora para Anita, que se proclama reina de los zombies. (No lo dice en ningún momento, pero es lo que da a entender).
3.- EL CIRCO DE LOS MALDITOS
Volvemos a los vampiros. Aquí la trama está muy acelerada, tanto que en la misma noche a la “pobre” Anita la atacan dos grupos distintos de gente. (Unos de humanos, otros de vampiros). Esto cansa un poco al lector. Te das cuenta que toda la historia transcurre durante tres noches, y sus tres días, pero durante ese tiempo Anita casi ni duerme. Lo que podría pensarse que hace más rápida la historia en realidad la convierte en cansina. Aunque he de decir que es el que mejor me ha parecido, en este por lo menos se ve un intento de mejorar literariamente, así como de explicar un poco mejor las cosas. Hay un intento de sorpresa poco antes del final del libro, y la escena final es otro festival gore, convertido en espectáculo circense. Una pelea épica entre dos maestros vampiros para controlar la ciudad. Es Anita, una vez más, quien tiene el papel decisorio en el desenlance, y aquí, igual que en el primero, te quedas pensando que la pequeña cazavampiros lo ha tenido muy fácil.

En definitiva, no me han gustado. Me han entretenido un poco, algo menos el segundo, pero para mi gusto son malísimos. No recomiendo la saga, ni voy a continuar leyéndola. Creo que escribir sobre vampiros no es excusa para escribir mal, cada escritor le debe a sus lectores un mínimo de veracidad, sinceridad y algo de esfuerzo, cosas que en esta saga no he visto.
Seguiré buscando vampiros que me agraden...