martes, 15 de enero de 2013

Vida de Pi, de Yann Martel

Sinopsis (contraportada): Pi Pattel es un joven que vive en Pondicherry, India, donde su padre es el propietario y encargado del zoológico de la ciudad. A los dieciséis años, su familia decide emigrar a Canadá y procurarse una vida mejor con la venta de los animales. Tras complejos trámites, los Pattel inician una travesía que se verá truncada por la tragedia: una terrible tormenta hace naufragar el barco en el que viajaban. 

Este libro me lo regaló mi hermana por razones que, creo, son obvias. Bromeábamos sobre que trataría de mi vida, y pensaba (triste, pero cierto) que eran muchas páginas para una vida como la mía. Pero no, no trata de mi, y doy gracias porque la historia que aquí se cuenta es maravillosa por muchas razones.
Vida de Pi narra la increíble historia de un niño que toma las riendas de su vida. Le pusieron de nombre Piscine, y harto de las burlas de los niños en el colegio, en el momento en que vio la oportunidad, se impuso a sí mismo y a sus compañeros un nuevo apodo: Pi. Esta determinación que ya demostró desde bien pequeño le sirvió para sobrevivir al gran infierno de su vida: al naufragio del barco en el que viajaba con su familia. A bordo del bote salvavidas, como único compañero, un tigre de bengala.
La narración es a dos voces: por un lado es el mismo Pi el que cuenta la historia de su vida. Por otro, hay ciertos incisos, así como el comienzo, en el que un escritor cuenta cómo llegó a conocer de la historia de Piscine y de algunos encuentros que tuvo con él para que le contara la historia.
He de reconocer que durante las primeras páginas no me estaba enganchando. Pero como suelo persistir, dar el beneficio de la duda, continué leyendo, y pasé de leer por leer a sumergirme de repente en una historia mágica y encantadora.
La voz narrativa en primera persona hace que te sientas cerca del personaje, de Piscine, que es inmenso. Es un niño extraño, fuerte en sus convicciones, y que no duda en seguir adelante con aquello en lo que cree. Un niño que profesa tres religiones distintas, aparentemente incompatibles, pero él encuentra la forma de unirlas. Un niño que se ve en una situación desesperada durante mucho, muchísimo tiempo.
La historia en sí me ha encantado, pero la narración acompaña mucho. Es sencilla, sin muchos artificios, pero es intensa. Durante esa primera parte en que todavía no había encontrado la puerta secreta hacia el corazón de la historia miraba lo que me quedaba por leer (casi el libro entero) y pensaba: “¿todo esto para contar que está en una balsa con un tigre? Día uno: el tigre me mira. Día dos: el tigre ha bostezado. Día ochoporrocientos: el tigre aún no me ha comido.” Pero una vez encontré esa puerta descubrí que había muchísimo más. Me descubrí junto a Pi en esa balsa, con el miedo al tigre, regresando a su pasado en flashbacks. De una manera maravillosa las palabras se transformaron en mis propios pensamientos, en mis propios recuerdos. Me convertí en Pi (en ese otro, no en mi misma), y le acompañé durante su increíble viaje.
Yo diría que más que una novela, es una fábula. No habla de un niño en un bote con un tigre. Trata del coraje, de la supervivencia, del amor y de la vida misma.
Dio la casualidad (mi vida está llena de este tipo de casualidades) que al poco de comenzar el libro han estrenado la versión cinematográfica. No la he visto, pero según Página 2 (si seguís el enlace, está en el minuto 21) es una adaptación bastante fiel, y la recomiendan. Os dejo el trailer por si no lo habéis visto.
Y si no habéis leido la novela, por favor, hacedle un hueco. No os arrepentiréis.



Vida de Pi
Yann Martel
Editorial Áncora y Delfín
334 páginas



viernes, 4 de enero de 2013

Rock and HAPPY NEW YEAR Dreams...

Corriendo, corriendo, llegué al 2013...

Viviendo, más que escribiendo, mi mes del deporte (diciembre), acabé el año con la ya mítica carrera de la San Silvestre Vallecana. Estaba preparada, hice mis entrenamientos y, a falta de un día para la fecha señalada, me levanto con un constipado demencial. La mucosidad se apoderó de mi nariz, impidiéndome respirar, pero ni por esas iba a dejar pasar mi momento. Armada con paracetamol, y en peores condiciones de las que creía, el 31 por la tarde me calcé mis zapatillas y me presenté en Concha Espina en compañía de mi marido.

La carrera fue bien, mejor de lo que esperaba dadas las circunstancias. Lo peor: a mi marido le dio un tirón o una contractura (o algo así) justo en el kilómetro 5 (¡hombres!). Paramos un momento para comprobar que todo iba bien, y que, aunque dolorido, no parecía tener nada grave. Él me dijo que no podía seguir, pero que siguiera yo. Aún no había terminado de hablar cuando ya había salido por pies... Pero ya me había roto el ritmo, y el buen ánimo que llevábamos los dos se quedó atrás... De modo que la acabé, pero en más tiempo del que podría haber conseguido. Me ha quedado un regustillo amargo, que tendré que quitarme el año que viene...
Lo demás fue divertidísimo. Había muchísima gente en las calles animando (más que en ninguna otra carrera, ni siquiera en la de la mujer), los niños extendían sus manos para que las chocaras con ellos, y Nike puso más diversión en puntos estratégicos de la carrera. El primero, en la salida, donde había un escenario gigante con música en directo y bailarinas. El segundo, en Atocha (entre el kilómetro 5 y 6), donde un grupo gospel recibía a los corredores. Y por último en el Puente de Vallecas, pasado el kilómetro 7, donde comenzaba el ascenso, un dj nos animaba a continuar. Y se agradeció, vaya que sí.
Porque en su conjunto, el recorrido de la San Silvestre es bastante magnánimo porque casi todo es cuesta abajo, pero (¡ay, el pero!) aproximadamente los dos últimos kilómetros son cuesta arriba. Y una cuesta que parece interminable, nada de subiditas suaves. Lo bueno es que al final culminas y vuelves a bajar hacia meta, y ves que nada más queda un kilómetro para llegar, y ya sacas fuerzas de flaquezas y esprintas para pasar por el arco de llegada. En ese momento el subidón es total. Da igual el tiempo que hayas hecho, porque la has terminado. Y no ha sido fácil, lo que lo hace aún más meritorio. En ese momento me sentí fuerte, y grande, y casi se me saltan las lágrimas. Porque fue como una despedida, del terrible año que dejaba atrás.
Luego busqué a mi marido, que resulta que al final se animó, y, medio cojo, acabó la carrera. De ahí a casa, para una ducha rápida, vestido de fiesta y despedir el año del modo tradicional, con las uvas.

Espero que este año se cumplan todos vuestros propósitos. ¡Feliz año 2013!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Rock and Sports Dreams: Diciembre mes del deporte en Rock and Roll Dreams

Por alguna razón que desconozco, siempre se ha tendido a separar literatura y deporte. Al menos en la imaginería popular. Yo tenía esa tendencia, esa pedantería de quien lee y piensa que el cerebro supera a la física. Más que nada porque era una vaga integral y prefería estar tumbada en el sofá leyendo que haciendo deporte al aire libre. También he visto el lado contrario, el del obsesionado con el cuerpo que no cultiva más allá. Te miran por encima del hombro y ves cómo sus ojos pasan del libro que reposa en tus manos a tus michelines, y les oyes pensar: “por eso no leo, porque pararse es de vagos”.
Afortunadamente he encontrado el término medio. En mitad de mi caos de vida he encontrado tiempo para el deporte, y tiempo para leer. Cómo lo saco después de trabajar, atender a una hija y un marido, y llevar la mitad del peso de una casa es un misterio digno de Iker Jiménez. Estamos trabajando en un libro que arroje luz sobre las tinieblas. Afortunadamente no soy la única que hace malabarismos con el escaso tiempo que nos queda, de modo que no me siento tan sola.
Todo este rollo viene porque he decidido crear Diciembre: el mes del deporte en Rock and Roll Dreams.
Hace unos meses comencé a correr. A practicar running. Casi prefiero decirlo en inglés, por las connotaciones que tiene la palabra en español. No es lo mismo decir: cariño, me voy a correr; que: cariño, voy a practicar running. La primera sentencia la tienes que establecer en su contexto para que quede clara, y a veces, ni aún así... Bueno, seamos modernos, practico running. Desde abril, más o menos.
Me vi un día con ansiolíticos en una mano, y las zapatillas de deporte en la otra. Tuve que elegir, y escogí el deporte. Creo que hice lo correcto. La práctica del running me ha dado mucho más que beneficio físico. Es casi imposible describir las mejoras que ha introducido en mi vida. Lo practico casi de forma obsesiva, sin saltarme un entrenamiento, mejorando a cada zancada. Pero es que mientras mis células consumen grasa (y adelgazo), mientras mis músculos se tonifican (y mis dolores quedan atrás), mi cabeza se ordena, las tensiones se quedan en el asfalto, y vuelvo a casa vigorizada y de mejor humor. Mejor para mi, para mi hija y para mi marido.
Diciembre, en calendario running, tiene una fecha más que señalada: San Silvestre. El último día del año se reúnen miles de runners desafiando al frío para correr 10 km con meta en Vallecas. Es una forma divertida de poner el broche final al año y, por qué no decirlo, de llegar a la cena con hambre. Y yo me he propuesto correrla.
Pero no estoy sola en mi empeño. Cosmopolitan, más conocida como Cosmo, ha creado un evento para chicas con la ayuda de Nike. Si eres chica y te gusta el running, no puedes dejarlo pasar. Puedes ganar una de las 200 inscripciones a la carrera, y muchas más sorpresas. ¿Cómo?
Paso uno: Hazte fan de Cosmo y participa en el evento: Cosmo y Nike preparan la San Silvestre.
Paso dos: Descárgate la aplicación Nike+, en caso de que no la tengas, claro.
Paso tres: ¡A correr como loca!
Sube una captura de la pantalla de tu entrenamiento a la página del evento de Cosmo y Nike, cada día que vayas a correr. Las inscripciones serán para las doscientas que más kilómetros acumulen de aquí al día doce.
Para hacernos de faro guía, Cosmo ha puesto la carne en el asador y correrá la carrera en primera persona. Concretamente en persona de su redactora Tamara Morillo, que nos guiará en el proceso y nos irá contando la experiencia.
Entretanto, diciembre se llena de entrenamientos nike con sorpresas. El primero fue el día 4, en el que Tamara y las chicas que se apuntaron corrieron cuatro kilómetros con cuatro paradas en las que las cargaron de regalos. Un evento al que no pude asistir, pero que sé que fue muy divertido. El próximo será el día 13 y no pienso perdérmelo.
Diciembre: mes del deporte en Rock and Roll Dreams. Comparte tu afición, y si estás por Madrid, apúntate. No sólo ganarás salud, también muchas risas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El Invierno del Mundo, de Kent Follet


Sinopsis: En el año 1933, Berlín es un foco de agitación política y social. Lady Maud, ahora la esposa de Walter von Ulrich y madre de dos hijos, publica artículos en una revista semanal que ridiculizan al partido nazi mientras su marido manifiesta su oposición en el gobierno. Sin embargo, parece que nada podrá frenar el poder ascendente del canciller Adolf Hitler. Cuando Maud recibe la visita de Ethel Williams y su hijo Lloyd, todos serán testigos de la tiranía y la represión de la nueva Alemania.El reino del Tercer Reich se extenderá hasta Francia y más allá de la frontera rusa. Mientras, en Inglaterra, Lloyd Williams, activista político como su madre, luchará en el ejército británico para intentar frenar dicho avance, antes de alistarse en las brigadas internacionales de la guerra civil española, donde participará en la ofensiva de Zaragoza y la batalla de Belchite.Ty Gwyn, la mansión familiar de los Fitzherbert en País de Gales, se convertirá en acantonamiento para oficiales, y durante su estancia, Lloyd se sentirá atraído por la mujer de Boy Fitzherbert, la rica heredera americana Daisy Peshkov.En esta magnífica novela épica, Ken Follett transportará al lector a través de una Europa en ruinas, quebrada de nuevo por las guerras y los conflictos ideológicos. Los hijos de las cinco familias, protagonistas de La caída de los gigantes, forjarán su destino en los años turbulentos de la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil española, el bombardeo de Pearl Harbor y la era de las bombas atómicas americanas y soviéticas.

Decidí participar en el concurso de Price Minister, que publicó Isi en su blog, en el que buscaban el libro del año. Regalaban un libro a cambio de que escribieras la reseña, y más tarde publicarian una lista con los mejores libros del año. Yo escogí El Invierno del Mundo. En cuanto vi este entre las opciones que daban ya no miré más.

Cogí el libro con unas ganas tremendas. La Caida de Los Gigantes me encantó, y estaba deseando conocer lo que le sucede a la siguiente generación. Sin embargo me costó mucho meterme en la historia al principio. De hecho no lo conseguí hasta pasadas las 100 páginas. Follet ha tenido aquí un proyecto muy ambicioso, y muy complicado, y en esta segunda parte no le ha salido del todo bien. Demasiada información, demasiado tiempo que abarcar y da la impresión que a veces pasa por encima de algunas cosas. Quizás sea por la parte que nos toca, pero la parte de La Guerra Civil Española me parece insuficiente. No termina de profundizar, pasa como de largo y lo único que queda claro es que el bando republicano perdió la guerra por hacerle caso a los rusos. Es todo muy precipitado hasta la mitad del libro. Mientras leía tenía una sensación rara. Tenía entre manos un libro muy pesado (literalmente), de casi mil páginas y no hacía más que pensar: cuándo se meterá en harina.

Y, quizás debido a esa sensación de no profundizar, te das cuenta de que Follet abusa de las casualidades. Todos los personajes principales tienen relación entre sí, da igual que sean estadounidenses, ingleses, alemanes o rusos. En ocasiones parece abusar de la buena fe del lector, haciendo que dos personajes se encuentren de forma fortuita. Y también que todos y cada uno de ellos se encuentran de manera espontánea en el momento justo y en el lugar ideal. Así conocen a Stalin, se encuentran en reuniones importantes, etc. Entiendo que necesita esos trucos para hacer llegar la información histórica al lector, la parte documental, pero hay momentos en que piensas: sí, claro, qué casualidad...

Afortunadamente no todo ha sido malo. Sinceramente, y pese a estos pequeños escollos he disfrutado la lectura. Es una clase de historia magistral, en la que explica no solo los hechos, sino los motivos que desencadenaron los hechos. Y lo que es mejor: la vivencia de a pie de la gente. Particularmente me ha gustado mucho la parte de Alemania, de los alemanes viviendo bajo el régimen nazi, algunos partidarios y otros contrarios a él. No sé por qué, en mi cabeza no me cabía que la vida normal y corriente hubiera continuado durante el transcurso de la guerra, y mucho menos en la Alemania Nazi. Esa Alemania oscura y tenebrosa, donde todos llevaban bigotes y saludaban a Hitler alzando la mano derecha. Retrata muy bien el miedo al régimen, la policía secreta y la opresión.

También me ha gustado mucho la parte de Rusia. De la antigua Unión Soviética, quiero decir. Aquí ya deja sembrados los campos para la tercera parte de la trilogía, la guerra fría. Nos muestra la labor de los espías, y cómo no pueden decir lo que piensan libremente, pues se exponen a una purga. 

La labor documental es brutal. Y eso se nota. Y hacia mitad del libro ya vuelve a ser el Follet de siempre, el que hace que te enamores de sus personajes porque los hace reales, y te enganchas a su lectura porque quieres saber qué es de sus vidas.

Esta segunda parte de la trilogía The Century es algo más floja que la primera, pero también merece la pena leerla. No es que haya sido una lectura redonda, pero es entretenida y, sobre todo, muy didáctica. Estoy deseando leer la tercera y última parte, aunque creo que me tendré que esperar un poco...

El Invierno del Mundo
Kent Follet
Editorial Plaza y Janés
958 páginas

lunes, 8 de octubre de 2012

Alicia en el Pais de las Maravillas, de Lewis Carroll

Esta es una obra tan conocida, está tan integrada en la imaginería popular que me parece absurdo hacer una sinopsis. ¿Quién no conoce a Alicia, esa niña curiosa que decide perseguir a un conejo blanco?
Pese a ser uno de los libros más conocidos de la historia, no lo había leído. Y eso que la película de Disney era una de mis favoritas de la niñez. Pero no, no había leído el libro. Para hacer honor a mi rareza, había leído Alicia A Través del Espejo, que es la segunda parte, ya que ese libro sí lo teníamos en casa y el primero no. ¿Por qué no fui a la biblioteca a por él? Pues por desidia, probablemente. O porque lo asociaba a los dibujos animados y en mi cabeza se quedó como algo infantil que no tenía otra versión. (Me pasó también con Mujercitas, porque teníamos un cuento reducido en casa y durante años creí que era la versión original y no una adaptada).

El caso es que un día estaba en casa de mi madre, donde aún están muchas de las cosas de mi hermana (sobre todo libros). Como me tenía que traer a casa un papel, hice lo que siempre hago: buscar un soporte más sólido para que no se arrugue: un libro. Una simple excusa para elegir uno.
Y ahí estaba: Alicia, en una edición ilustrada, preciosa, donde además del archiconocido El País de Las Maravillas, incluye también A Través del Espejo y un poema que se llama La Caza del Snark.
Sólo he leído el País de las Maravillas, pero quería reseñarlo ya, por separado. Al ser libros independientes me parece lo justo.

Alicia es un libro muy sencillo, una historia bonita que va pasando de escena a escena, contada de forma simple por un narrador omnisciente. Alicia es una niña curiosa que se aburre en una tarde de verano, y decide perseguir a un conejo blanco que va con prisa porque mira continuamente su reloj. Y se adentra en un lugar mágico, donde nada es lo que parece, arriba es abajo y la única persona lógica es una niña de siete años. Que, además, nunca dice lo conveniente.

La parte negativa de ser un cuento tan conocido, es la falta de sorpresa. Y, sobre todo, al haber visto tantísimas veces la película de Disney, era como reproducirla de nuevo en la cabeza. No he podido quitarme de la cabeza la canción del Feliz no Cumpleaños. Pero, pese a que también tiene escenas de la segunda novela, está muy bien adaptada.

Lo que más me ha gustado ha sido la edición, porque al comienzo de la novela tiene un prólogo donde te cuentan cómo se fraguó Alicia. Para variar, tampoco sabía nada acerca del tema, ni que realmente existió una Alicia, y que fue a ella y a sus hermanas a quienes le contaron por primera vez el cuento.

La he disfrutado, pese a todo. La he disfrutado como una niña. Es una novela que hay que leer sí o sí, por más que conozcas la historia por otros medios. Porque es imaginativa, y ofrece unas escenas tan estrambóticas que no pueden menos que arrancarte una sonrisa. Y porque la buena literatura es así, sencilla, sin demasiados artificios y hay que conocerla de primera mano.

Alicia en El Pais de Las Maravillas
A Través del Espejo
La Caza del Snark
Lewis Carroll
Editorial Óptima
(Edición Ilustrada)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Españistán, de Aleix Saló




No suelo leer cómics, no sé muy bien por qué. No es que me disgusten, no lo hacen, aunque es verdad que no me apasionan. El hecho es que me despisto con las viñetas. Consigo lo imposible: desdoblar los dos ojos. Así, mientras que con el ojo izquierdo empiezo a leer la primera viñeta, el ojo derecho se me descuelga buscando otra, quizás más interesante. Y no digamos si en la misma página hay algún dibujo llamativo, alguna explosión o un grito simbolizado en mayúsculas en negrita. Llegados a este punto tengo que tapar esa viñeta con la mano para seguir leyendo. Eso, o al final me quedo bizca. Y para prevenir posibles problemas oculares no suelo leer cómics.

Pero hice una excepción con Españistán. Fue mi hermana quien, haciendo uso de MI cuenta de Amazon, me lo compró. De otra manera quizás no le habría hincado el diente. Y habría sido una pena.

Españistán narra, de forma irónica, la sucia realidad que nos está tocando vivir. Planteado como un cuento de fantasía, emulando a Tolkien, un muchacho que se encuentra en paro, Fredo, va en busca del ministerio de vivienda para pedir que no le quiten el piso por no poder pagarlo. Le acompañará Samu, un joven friki con grandes conocimientos sobre la vida de Madonna, y Gandolfo, un abuelo que sobraba en un bar... Y además se encontrarán con ayuda en el camino, la funcionaria Frida (Sufrida Toldía). Todos estos personajes encarnan los clichés de nuestra sociedad. Los jóvenes que no tienen trabajo y no pueden pagar la hipoteca, los resabiados, los que ya estorban, los vagos que viven del Estado... Toda la amalgama que ha hecho que este pais se esté hundiendo en la ciénaga.

El dibujo es muy básico, los muñecos son bajitos y cabezones, y apenas tienen dos puntos por ojos, pero esto contribuye a darle más toque de humor. No sé si el de papel es en color, porque como lo he leído en mi kindle ha tenido que ser en blanco y negro, pero no ha perdido nada de encanto.

Poco más puedo decir de Españistán, salvo que se lee en un suspiro, y que, si no tienes cuidado, te puede poner de muy mala leche...

Y es que no sé a vosotros, pero a mi ya me harta un poco el mismo cuento: que si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que es culpa de la herencia que el gobierno anterior ha dejado (da igual si en ciertas comunidades lleva gobernando 20 años el mismo), que si tenemos que apretarnos el cinturón por el bien común. Yo lo único que veo es que nos ahogan a los mismos, y que nos quitan beneficios a los de siempre. Pero el que se ha llevado un montón de dinero que iba destinado a alguna actividad pública, a ese no le pasa nada. Y encima el dinero esquilmado no se reclama.

Lo recomiendo porque ya está bien de estar atocinados, a ver si, por lo menos mediante la risa, al final explotamos por algún lado.
Españistán
Aleix Saló
Versión Kindle

martes, 21 de agosto de 2012

Todo Oscuro, Sin Estrellas, de Stephen King


Sinopsis (anobii, pero modificada): Cuatro novelas cortas sumamente sorprendentes y enormemente impactantes.
1922: Wilfred Leland Jones mató a su mujer y escondió su cadáver en un viejo pozo. El remordimiento le persigue día a día.
Camionero grande: Tess es escritora. Una mañana, mientras conducía, pincha una rueda y se ve obligada a aceptar la ayuda de un hombre fornido que conduce una furgoneta y que la violará repetidamente hasta darla por muerta.
Una extensión justa: Streeter tiene cáncer. Un día conoce a Elvid, quien le ofrece una extraña «extensión de vida» a cambio del 15% de todo el dinero que gane en quince años.
Un buen matrimonio: Darcy y Bob llevan veinticinco años casados. Llevan una vida tranquila hasta que Darcy descubre un oscuro secreto que Bob oculta en el garage.

Todo Oscuro, Sin Estrellas es una novela que recopila cuatro relatos, o más bien novelas cortas, acerca de lo oscuro que esconde el ser humano. La traducción del título es literal, aunque pierde la musicalidad que le da en inglés, Full Dark, no Stars, y pocas veces he visto un título que le venga tan al pelo a un conjunto de relatos. Aunque ahora pasaré a comentarlas individualmente, tienen en común varias cosas. Lo primero es que ahonda en cómo una persona normal, como podría ser yo (o cualquier lector), con su vida normal, su trabajo normal, su familia normal, se ve abocada a hacer algo que en un primer momento consideraría no ya sólo imposible sino sumamente inmoral. Lo segundo que tienen en común es la genialidad de la pluma de King, que es capaz, como nadie, de perfilar esos personajes tan normales, tan profundos, tan reales. En cuatro pinceladas te adentra en la mente de cualquiera de sus personajes, con lo que no sólo los conoces, sino que empatizas con ellos. O los odias, pero incluso podrías llegar a entenderlos. No todos los relatos me han gustado por igual, pero todos los he disfrutado precisamente por lo que comento. Y, por último, todos comparten una verosimilitud, un “esto podría ser cierto”, aunque estemos hablando de pactos con el diablo, precisamente por cómo lo ven los propios personajes, con esa mezcla de deseo y escepticismo.

1922: Escrito en primera persona, se trata de la confesión que hace Wilfred Leland Jones acerca de cómo asesinó a su esposa. Ésta pretendía vender los terrenos que habían sido de su padre y marchar a la ciudad, para poner una tienda de ropa, pero Wilfred no está dispuesto a abandonar sus campos, y hará lo que sea necesario para impedirlo. Incluso envenenar el oído de su hijo adolescente para que le apoye en lo que hiciera falta.
Quizás porque era el primero, y no sabía que era un libro de relatos (o lo sabía y lo olvidé, que también puede ser), me desconcertó un poco. Ya pude ver que el final se precipitaba y fue entonces cuando me di cuenta de mi error, aunque para entonces ya estaba tan enganchada a su lectura que me daba igual. Se me hizo un poco pesado, por el tipo de narración, y por la atmósfera oscura que desprende. Es uno de los más sobrenaturales, o eso pretende, porque se presta a interpretación. Lo mejor, la ambientación de primeros del siglo pasado en un pueblo rural de Estados Unidos. Se deja ver no sólo en el lenguaje, sino que casi lo puedes palpar entre líneas.

Camionero Grande: Tess es una hormiguita que va guardando poco a poco su dinero para la jubilación. Es una escritora joven, que ha alcanzado cierto éxito con novelas de intriga inocente con la que disfrutan, sobre todo, la gente mayor. Un día recibe una oferta para dar una charla en un pueblecito, pero a la vuelta pincha las ruedas de su coche y se ve obligada a recibir la ayuda de un amable samaritano que resulta no ser tan amable.
Comienza fuerte, tensando los nervios en el estómago, pero es que va in crescendo hasta un final descomunal. Sin embargo el ritmo es pausado, nada de aceleraciones bruscas, pero te mantiene en un hilo de tensión hasta el mismísimo final. Aquí no hay nada de sobrenatural, tan solo la psique de una persona humillada, machacada, violada, y, lo peor de todo, dada por muerta y abandonada como un juguete roto. Es el segundo que más me ha gustado, quizás porque Stephen consigue que empatices con Tess, y te hace plantearte qué harías tú en su lugar.

Una Extensión Justa: Harry Streeter tiene cáncer. Le queda muy poco de vida, y le parece tan, tan injusto. Un día, en uno de sus paseos para despejar la mente, se encuentra con un puesto callejero, en el que un tipo singular vende extensiones. Le ofrece a Streeter una extensión de vida, pero todo tiene un precio: lo que él gane lo tiene que perder otro. Y tiene que ser alguien que Streeter conozca y odie. Harry elegirá, entre divertido y esperanzado, a su mejor amigo. ¿A quién mejor, sino, para ver sufrir?
Este es el relato más gamberro. Tiene mucho del King de los inicios, pero se ha dejado llevar hasta ver a dónde llegaba. Es el que menos me ha gustado, quizás por parecerme poco serio, o menos verosímil, pero también lo he disfrutado. Me he reído, junto con Harry, de las desgracias ajenas. Si hay alguna conclusión que sacar, es que no todos somos tan buenos como creemos ser.

Un Buen Matrimonio: Darcy Anderson lleva 40 años casada, y podría contarte lo bien que conoce a su marido. Podría predecir cualquier reacción ante cualquier hecho. Tan bien se conocen. Acaban las frases el uno del otro. Se quieren. Incluso después de tantos años. Pero Darcy se da cuenta que no conoce en absoluto a su marido cuando, una noche en la que él está fuera por negocios, descubre algo en el garage. Algo que lo cambiará todo. Lo que haga Darcy al respecto es algo que ni siquiera ella misma sabe.
Es el mejor de los cuatro con diferencia. Es la joya de la corona, y por eso cierra el conjunto. Las primeras páginas son una radiografía completa de un matrimonio normal, con sus altibajos, durante 40 años en común, dos hijos, y muchas cosas por las que discutir. Un resumen de lo cotidiano, de lo que damos por hecho. Y lo que descubre Darcy le hace ver que todo era una mentira, y que no conoce a su marido en absoluto. No quiero desvelar más, porque parte de la magia de este relato (de este y de todos, de hecho) es descubrir las cosas al mismo tiempo que Darcy. Sólo decir que es intenso, que es veraz, y que en conjunto es genial. No solo por sus personajes, sino por la historia. Con un final de oro, como no podía ser de otra manera.

Sé que Stephen King tiene fama de ser escritor de best seller en su acepción más despectiva, que no es capaz de literatura seria, pero yo soy fiel lectora suya (lectora constante, de hecho) desde hace mucho tiempo, y reconozco que tiene cosas malísimas. Pero también tiene cosas geniales. Lo que es imposible negar es que este hombre tiene un don, no solo para vislumbrar historias de lo más extrañas, sino para contarlas todas. Desde las más cotidianas, hasta las más increíbles, haciendo hincapié siempre en los personajes. Cualquier novela suya no trata de algo, sino de alguien descubriendo algo. Asimilando algo. Y en eso supera a muchos. Es un genial constructor de personajes, creando universos enteros en los que es un placer sumergirse.
Este conjunto de relatos es una muestra de lo mejor de Stephen King. (También tenemos un botón de lo más extravagante, en Una Extensión Justa). Un libro que, además, por su formato, es muy rápido de leer. Y que, aunque sean relatos cortos, no echas en falta nada.
¿Que si lo recomiendo? Estáis tardando en leerlo...