martes, 8 de octubre de 2013

Nuestra Especie, Marvin Harris


Un día no sabía muy bien qué leer, esas cosas que me pasan de vez en cuando, pero con la necesidad urgente de leer algo, que no puedo estar ni siquiera unas horas sin un libro abierto. Como tenía mucho pendiente de reseñar no me apetecía algo corto ni ligero. Y ahí lo vi. El pequeño (porque es edición de bolsillo) tocho (porque tiene como un millón de páginas) ensayo de Harris, que lleva conmigo desde mis tiempos de instituto, que fue cuando me lo mandaron leer. (Y no lo hice).
Y, sorprendentemente, me lo leí entero. Me costó un poco, no lo voy a negar, sobre todo al final. Pero Harris lo ha estructurado de un modo que se hace muy amena su lectura, y conseguí acabarlo y, además, creo que ha sido una lectura de provecho.
En Nuestra Especie  Marvin Harris hace un repaso a la evolución humana, desde el principio de nuestra aparición, cuando nos diferenciamos del resto de los animales por los dedos de los pies. Analiza la evolución natural y la evolución cultural de nuestra especie, y lo hace en capítulos muy cortos que ayudan a seguir la narración, y que mantiene el interés del lector.
Me ha parecido una lectura muy interesante que me ha abierto la mente para algunas cosas, y que me hace plantearme mi existencia quizás de otra manera. Más consciente del por qué de las cosas, el por qué de algunas reminiscencias de épocas pasadas, como el machismo, por ejemplo.
Por supuesto, muchas de las teorías expuestas son eso, teorías. Quizás si es otro antropólogo habría interpretado de otra manera los signos que nos dejaron nuestros antepasados, pero a mi me ha gustado mucho cómo los expone y los justifica Harris. Nada es porque sí, todo tiene su explicación.
Reconozco que no es una lectura para cualquiera. En ocasiones se hace denso (casi todo hacia el final). A mi me costó cerca de un mes leerlo, y lo compaginé con otro libro porque al acostarme no era capaz de leer más de dos líneas sin que se me cerraran los ojos, pero no me arrepiento en absoluto de haberlo leído. Me ha dejado el cerebro con información más que interesante, y con más curiosidad, si cabe, por lo que me rodea.
Sólo apto para mentes curiosas e inquietas.

sábado, 5 de octubre de 2013

Tertulia literaria I: Café Gijón

Cartel promocional de la Tertulia, realizado por Srta.Rottenmeier

Como muchas cosas en la vida de hoy día, todo empezó con un tuit. Mi hermana Lady Boheme comunicó en Twitter su deseo de ir al Café Gijón aunque fuera sola a leer un libro. Inmediatamente le dije que sola no, que yo iba con ella. Y casi al mismo tiempo María, de Maríaysumundo, se ofreció también a acompañarla.
Una cosa llevó a la otra y de repente ya habíamos organizado una tertulia literaria con lectura conjunta. El libro escogido fue Wilt, que resultó ser un gran acierto.
Quedamos un domingo, y a primeros de semana estaba yo con fiebre, agonizando en el sofá de casa y con el libro a medio leer. Menos mal que la medicina hizo su efecto y el domingo por la tarde pude quedar con mi hermana para ir juntas al Café Gijón.
La elección del sitio no fue al azar. Fundado en 1888,  el Café Gijón se convirtió en lugar de reunión para tertulias literarias, según wikipedia, tras la guerra civil española, durante el régimen de Franco y en la transición. Hoy en día se celebra allí cada año el premio literario que lleva su nombre. Vamos, que un lugar que ha visto sentarse a Don Benito Pérez Galdós (del que estoy leyendo su obra ahora mismo) y a Valle-Inclán, entre otras personalidades, tenía que ser objeto de visita obligada.
Foto de grupo que nos hizo un camarero (y menos mal que es camarero, como fotógrafo no es muy bueno, la verdad)
 Y allí llegamos, pensando que seríamos tres, Lady, María y yo, para hablar de Wilt. Pero no, enseguida llegó Konichiwa, para unirse a la tertulia. Y un poquito más tarde apareció Clara, una muchacha silenciosa que no obstante aportó mucho al grupo. Y allí pasamos la tarde las cinco, riéndonos de Wilt y diseccionando las partes más truculentas del libro. Y diciendo "¡nene pene!" cada vez que había un silencio incómodo. (Si no lo habéis leído no sabréis por qué). Los demás ocupantes del café nos miraban de tanto en tanto, sorprendidos de tanta sonora risa que emanaba de nuestro grupo.
También disertamos de otros temas, humanos y divinos (para qué nos vamos a engañar, humanos todos), creamos debate y contrastamos opiniones mientras tomábamos nuestro nada barato café.
Porque, no nos vamos a engañar, el Café Gijón tiene precios caros. Es el peaje que hay que pagar para que te contemplen las mismas paredes que ya contemplaron a otros más ilustres que nosotros.
Me gustó tanto el collage que hizo Lady que me he copiado (y las fotos las hice yo, así que es legal)
 Fue una tarde divertida y cultural. Estuvimos de acuerdo en que había que repetir, aunque también estuvimos de acuerdo en que sería en otro local más económico, para ayudar a nuestros maltrechos bolsillos. La lectura y la fecha de la próxima tertulia están todavía por determinar, pero prometo manteneros informados.
¡Nos vemos en los cafés!

martes, 1 de octubre de 2013

Alta Fidelidad, Nick Hornby


Contraportada: Como tratamiento sociológico puede que Alta Fidelidad quiera ser exponente de la condición masculina de los noventa. De ese despiste sangrante que produce un mundo acelerado en que luego pasan pocas cosas. No esttá claro que a estas alturas pueda generalizarse. Y no porque el número de tiendas de discos sea cada vez menos, ni tampoco porque el mundillo musical cotice a la baja. Nick Hornby escribió una novela divertida, una depresiva comedia con uno cuantos personajes excelentemente retratados. En música, como en todo en el arte, la pasión se vuelve síndrome, soberbio disfrute y canalla pelea por ver las cosas de otra forma más intensa. (Tomás Fernando Flores)

Como me ha pasado en tantas ocasiones, ya vi la película antes de leer el libro. Por suerte, hace tanto tiempo que la vi que sólo recuerdo que me gustó mucho y que tanto Jhon Cusak como Jack Black estaban enormes en sus respectivos papeles. Y ahora, después de haber leído el libro, aprecio aún más la labor interpretativa de Cusak.
El protagonista es Jack, a quien le acaba de dejar su novia, Laura. Y para demostrarle a ella y a sí mismo lo poco que le importa, comienza el libro haciendo una lista de las cinco veces que más ha sufrido por una ruptura. Y, por supuesto, Laura no está entre ellas.
En primera persona vamos conociendo la vida de Jack, un hombre de 35 años con tendencia a la depresión y que regenta una tienda de vinilos. (Y no me refiero a las pegatinas, sino a los discos, que hoy por hoy casi hemos olvidado). Es un tipo gris con una vida gris que ahora se ha vuelto aún más gris por la ruptura.
La narración es muy curiosa. Aparentemente sencilla, pero creo que es muy difícil escribir de esta manera. El libro entero es en primera persona, y no se hace ni pesado ni obvio. Es entretenido y con un humor negro inquietante.
Los personajes son muy realistas. Hay pocos, pero no hacen falta más, son tan especiales cada uno de ellos que completan una historia de andar por casa pero con un transfondo existencialista y con factura inmensa. De hecho son tan realistas que Jack, el protagonista, me creó sentimientos encontrados. Por un lado, le he entendido perfectamente, pero por otro me entraban ganas de darle dos leches bien dadas para que espabilara y creciera de una vez, que la vida es esto y solo pasa una vez.
Entiendo perfectamente que algunos cataloguen esta novela como un clásico moderno. La genialidad de Hornby radica en hacer de una historia sencilla algo enorme. Y el lector apenas se da cuenta de que en realidad tiene un transfondo que te llega y te conmueve.
Recomendable, sin duda. Y la película, también.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La Tierra de las Cuevas Pintadas, de Jean M. Auel

Sinopsis (contraportada): Hace ya muchos años que Ayla, la niña cromañón y protagonista de la serie LOS HIJOS DE LA TIERRA, fue expulsada del Clan del Oso Cavernario, y que inició su largo viaje por todo el continente europeo. En La tierra de las cuevas pintadas se ha establecido en la Novena Caverna de los zelandonii, lugar de donde procede su compañero Jondalar, con quien ha tenido una hija muy deseada, llamada Jonayla. Ayla hace todo lo posible por encontrar el equilibrio entre sus nuevas obligaciones como madre y su preparación para convertirse en líder espiritual y en curandera,pero no siempre lo consigue.



En esta última entrega de Los Hijos de la Tierra, nos encontramos de nuevo con Ayla, la mujer a la que, por lo visto, le debemos toda nuestra evolución. En el comienzo del libro nos encontramos con una Ayla que lleva un año asentada en la Novena Caverna Zelandoni, junto con su amor Jondalar y la hija de ambos, Jonayla. Ha aceptado ser acólita de la Primera Entre quien Sirve a la Madre, y compagina todos sus quehaceres con el aprendizaje de la zelandonia.
Escogí este libro para mi reto Desafía tu estantería porque estaba deseando leer esta última entrega de las aventuras de Ayla, ya que los anteriores libros me gustaron. Recuerdo El Clan del Oso Cavernario muy interesante, y algunos de los restantes también. Quizás el que recuerdo más aburrido es en el que tiene que vivir en el valle sóla, porque hasta que encuentra a Jondalar se hace un tanto aburrido y repetitivo. Y el siguiente casi lo calificaría de porno, porque la autora se esmera en describir cada encuentro sexual con pelos y señales, y no tienen precisamente pocos.
Pero este último no me ha gustado. No voy a decir que nada, porque sino no me lo hubiera terminado, pero casi nada.
Empecemos por lo que me ha gustado. La descripción de la vida de una sociedad cazadora-recolectora, que vive en las cavernas es muy interesante. Se esmera en describir la vida por aquel entonces, cómo fabricaban sus utensilios, cómo establecían sus relaciones sociales, tan necesarias para la supervivencia del grupo. También hace una descripción de la religión prehistórica muy interesante. Todo ello inventado, por supuesto.
Lo que no me ha gustado: todo lo demás. 


Es un libro de más de mil páginas, y le sobran como la mitad. O más. Es una repetición constante de lo mismo. Cada vez que alguien nuevo se encontraba con Ayla y sus animales se explicaba que no estaban acostumbrados a ellos. Una y otra vez lo mismo. Al igual que cuenta varias veces y casi de la misma forma episodios del pasado de Ayla. Que sí, ha vivido mucho, pues podría contar cosas distintas, ¿no? Pues no. Es repetitivo hasta la saciedad, casi como si la autora no supiera muy bien por dónde tirar y tuviera que darle vueltas a lo mismo para encontrar el camino. El caso es que no lo encuentra.

Tampoco la narración es buena. Debido a mi mala memoria (antológica), no recuerdo los detalles de las anteriores entregas, de modo que no sé si es algo nuevo en este último libro o ya era así antes. Pero no consigue empatizar con ningún personaje, porque no narra desde el punto de vista de ellos, sino que se limita a describir sus acciones y sus sentimientos. Es como si alguien te cuenta una película según va pasando. Como los documentales malos que, mientras el narrador explica los datos, se ilustra con actores que van representando lo que cuenta la voz en off. No sé si consigo explicarme. En el curso de escritura que estoy haciendo, en el primer fascículo se explica la diferencia entre mostrar y contar. Y cómo, en un texto literario, es necesario combinar ambos para una mayor fluidez. Śe cuenta lo más innecesario. Se muestra lo más importante para la trama. Pues aquí tenemos mil y pico páginas donde nos cuentan todo. Es pesado y, además, infructuoso, por mucho que se esfuerza la autora en contarnos los sentimientos y motivaciones de los personajes no conectamos con ellos.
Es una novela muy bien documentada. Eso se nota. Ese es el problema, que se nota demasiado. Como parte de su preparación, Ayla tiene que visitar las cuevas sagradas de la zona. Y ahí tenemos otra cuarta parte del libro: descripciones, a secas, de las pinturas de las cuevas. En algún momento llegan a especular acerca de su procedencia y significado, pero se moja poco y no aclaran nada. Y para eso, para puras descripciones de pinturas rupestres (que por otro lado, muy bien descritas, han despertado mi memoria dormida del arte de COU), podía haber puesto fotos y la señora se habría ahorrado unas 300 páginas.


Y, por no extenderme mucho más, el último punto que quiero destacar es la poco originalidad del argumento. Da vueltas y vueltas y vueltas a otras cosas, para ponerle un broche que, oh, sorpresa, ya había utilizado en otra entrega de Los Hijos de la Tierra. Es calcado. Pero ya no radica ahí el problema. Lo que yo veo que falla es que los personajes no actúan coherentemente. No me creo ni por un segundo la forma de actúar, ni de Jondalar ni de Ayla. No tiene un precedente que lo justifique y, por más que intente explicarlo, a veces incluso de boca de los mismos personajes, no es creíble.
Conclusión, me parece un libro más de relleno que otra cosa. Totalmente innecesario para la serie, que ha sido escrito quizás pensando más en las ventas que en lo que quería contar. Y lo que más miedo me da es que hay un par de cosas al final que parecen una puerta abierta a otra entrega. Y si es así, si hay otra entrega más de Los Hijos de la Tierra, aquí no tienen una lectora. Se me han quitado las ganas.

martes, 17 de septiembre de 2013

DIME QUIÉN SOY, DE JULIA NAVARRO


Sinopsis: (contraportada): Un periodista recibe la propuesta de investigar la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, una mujer de la que sólo sabe que huyó abandonando a su marido y a su hijo poco antes de que estallara la guerra civil española. Para rescatarla del olvido deberá reconstruir su historia desde los cimientos, encajando, una a una, todas las piezas del inmenso y extraordinario puzle de su vida. Marcada por cuatro hombres que la cambiarán para siempre, la historia de Amelia es la de una antiheroína presa de sus propias contradicciones, que cometerá errores que no terminará nunca de pagar  y que acabará sufriendo, en carne propia, el azote despiadado tanto del nazismo como de la dictadura soviética.
Dime quién soy es una novela que rebosa intriga, política, espionaje, amor y traición. Desde los años de la Segunda República española hasta la caída del Muro de Berlín, pasando por la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, constituye un apasionante retrato del siglo XX.

Escogí Dime quién soy como la primera novela para el reto Limpia tu estantería. Lo tenía esperando desde hace un año y nunca me decidía a cogerlo. Quizás no tanto por su extensión sino por la experiencia previa con la autora. Leí dos novelas suyas y, aunque me gustaron mucho, el final en ambas me decepcionó mucho. Pero eso no ha pasado con esta novela.
Guillermo es un periodista mal pagado y que (como repite a lo largo del libro) está "maldito" porque no se quiere casar con ningún signo político, ni, por supuesto, bailarle el agua en ningún medio de comunicación. Por eso su tía Marta, la "matriarca" de su familia (la que parte el bacalao) le hace un encargo: que investigue a la abuela de Marta, su propia bisabuela, quien abandonó a su hijo siendo un bebé y de quien no han vuelto a saber nada. Comienza así el periplo de Guillermo, que le acabará llevando por medio mundo, para descubrir la emocionante vida que llevó Amelia Garayoa, su bisabuela.
La narración hace una alternancia entre la primera persona (la voz de Guillermo) y la tercera (quien le cuenta la vida de Amelia). Esto hace que la lectura sea ágil y entretenida. El libro tiene casi 1100 páginas y te las ventilas en un suspiro. Además, cuando cuentan la vida de Amelia es siempre en un tono como muy de andar por casa. A mi me ha recordado a cuando mi abuela se juntaba con su hermana e intercambiaban cotilleos, contaban la vida de unos y de otros con pelos y señales (y si estaban andando paraban para darse un manotazo en un brazo y decir: ahhhmmm, no me digas, y cruzarse de brazos con sorpresa. Tardábamos mil años en recorrer cien metros). Así que por ese lado para mi ha sido una lectura bastante entrañable.
Y me ha gustado mucho, es entretenida y tiene muchísima información muy bien llevada. Empieza desde la República,explicando todo el clima previo al levantamiento que llevó a una guerra vergonzosa y la posterior dictadura, aunque no trata ni la guerra ni la dictadura (al menos de manera profunda, ya que Amelia ya estaba fuera del país). Pasa por todos los hechos transcendentes del siglo XX, la creación de la unión soviética, llegando incluso a conocer a Trostki en su exilio, y padeciendo el extremismo del comunismo, hasta la II Guerra Mundial completa, y la división de Alemania por el Muro de Berlín hasta la caída de éste. Pero la información, que no es poca, está muy bien incluida en la historia, no parece que te estén dando una clase en el instituto, sino que te están contando una vida rodeada de unos hechos transcendentales. Eso es lo que hace a esta novela tan buena.

 
Sin embargo, y los que me conocéis ya sabéis que yo siempre saco los dos lados de la moneda (soy una tiquismiquis, para qué nos vamos a engañar), para mi la novela tiene tres fallos fundamentales.
El primero es su protagonista. Amelia es un personaje trotamundos al que le cae todo como por casualidad en plan estaba en el momento oportuno en el lugar oportuno. Y es algo que no me ha convencido mucho. Sobre todo porque, para sujetar semejante historia, Amelia es un personaje flojo. Tiene demasiadas contradicciones, y no termina de casar su línea desde que empieza siendo una burguesita con pájaros en la cabeza hasta que llega al final, una mujer dura como la roca. No me lo creo, sinceramente. Los demás son personajes satélites, que están muy bien perfilados y hacen su función de complementación a las mil maravillas. 
El segundo es Guillermo. No el personaje, sino su parte. En general bien, además hace unas reivindicaciones acerca del periodismo que se hace en este país que me parecen muy tristes pero muy ciertas, y a las que, creo, que habría que darle un poco más de bombo. El problema con Guillermo no es que encontrara la pista de Amelia a la primera, que también (aunque si hubiera tardado más nos habríamos ido a las mil quinientas páginas), si no que te va contando cosas sueltas de su vida que luego deja sin resolver. Una relación con una chica que luego al final no se sabe si sigue, si no o si la atropella un camión. Un trabajo que tiene pero que no, porque ahora el editor se enfada y no respira. La relación con su madre, un tira y afloja de madre sufrida con hijo desagradecido, es quizás la única información de la vida del chico que me ha resultado útil y relevante. Lo demás, si no lo vas a concluir, ¿para qué lo incluyes? Está de más.
Y lo tercero, es que la novela me ha resultado repetitiva. No ella en sí, pero sí el tema que trata. A los que nos gusta este tipo de novela habremos leído ya (como es mi caso) a Ken Follet. Y al final, es lo mismo. Lo único que Follet utiliza a varias familias para contarlo, entrelazándolas de vez en cuando, pero cada una de ellas cuenta una parcela de historia, y en Dime quién soy es una sóla persona, Amelia, quien aglutina todas las experiencias.
También tienen otra diferencia importante. Julia Navarro tiene una narrativa de mucho mejor calidad que la de Ken Follet.
Mi conclusión: es una novela grandísima. Pese a los tres puntos negativos. Entretiene, engancha y enseña. La recomiendo sin duda.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Reto Desafía tu Estantería: ¡Conseguido!


Como ya adelanto en el título de la entrada, sí, mi primer reto conseguido. No suelo apuntarme a cosas de estas, pero cuando leí la propuesta de Teresa a través de Isi, me vinieron a la mente los dos ejemplares con los que he participado. De modo que me animé.
Tampoco es que sea demasiado, me apunté a la categoría más baja, el suspiro, con dos libros de más de quinientas páginas, pero tanto Dime quién soy como La Tierra de las Cuevas Pintadas superan las 1000, así que es como si hubiera leído cuatro de quinientas. Sí, siempre se me han dado bien las matemáticas, pero no sé si colará...
Sé que aún queda medio mes para que termine el plazo (a finales de septiembre), y que me daría tiempo a superar la categoría con otro libro, pero me he saturado un poco con la última lectura y no me apetece meterme en otro tochazo.

En breve publicaré las reseñas, y las enlazaré en el blog Anyway de Teresa.
Gracias por los ánimos que me distéis, y esta experiencia me ayudará a decidirme a afrontar más retos. Ya puedo gritar:
¡Primer reto: SUPERADO!

lunes, 9 de septiembre de 2013

Elantris, Brandon Sanderson


Elantris era la ciudad de los dioses hasta que un castigo llegó junto con un temblor de tierras, y los que hasta ahora eran dioses, se convirtieron en menos que despojos. Los habitantes de la ciudad, que se sintieron defraudados al ver cómo caían sus dioses, los aniquilaron. Y los que quedaron vivos, junto con los nuevos que reciben la shaod (el castigo), son arrojados a la antigua ciudad mágica, ahora convertida en ruinas.
La vida cambia para el príncipe Raoden cuando una mañana se levanta transformado en elantrino. Todo su destino se ve truncado, su incipiente matrimonio y la sucesión al trono... Cuando las puertas de la ciudad se cierran tras de sí siente que la depresión está a punto de hundirle. Pero no es un hombre fácil de doblegar y, junto a su nuevo amigo Galladon, no se resiste a la condena.
La princesa Sarene ha llegado a Kae con unos días de adelanto, con la intención de sorprender a su prometido, el príncipe. Pero llega tarde, el príncipe ha muerto por causas misteriosas. Eso la convierte en viuda, pues según el contrato matrimonial, si alguno de los contrayentes muere antes del enlace, se consideran casados automáticamente. Decide, por el bien de las relaciones entre Teod, su patria y  Arelon (cuya capital es Kae) quedarse y asumir su papel de viuda. Pronto se da cuenta de que la vida en la corte no es como en su casa, y que no es para ella el papel de damisela tierna que el rey tiene reservado para las mujeres.
Elantris es una novela que nos presenta un mundo fantástico donde la magia existe, pero que ya no funciona. Donde el esplendor quedó atrás, y ahora los hombres normales tienen que vivir con el trauma de haber visto caer a sus dioses. Pero más que de magia, la novela gira sobre la política y la religión (o cómo es utilizada la religión para la política). La princesa Sarene empieza a involucrarse casi desde que pone un pie en tierra. El sacerdote Fjiordel Hrathen, que llega a la ciudad el mismo día que la princesa, despierta la curiosidad de ésta y no en vano, pues sus planes no son del todo claros.
Pero el motor de la novela es la determinación. La del príncipe Raoden, por no conformarse con un castigo e intentar, por lo menos, entenderlo. La de la princesa por no quedarse en el segundo plano que el rey le tiene reservado a todas las mujeres. Y el sacerdote Hrathen por no acatar las órdenes de un modo inmediato y apostar por una evangelización pacífica del pueblo.
Para mi es una novela redonda. Todo encaja a la perfección. Tenemos una gran historia, contada de manera magistral, a tres voces y soltando la información poco a poco. Tenemos unos grandísimos personajes. Todos ellos. No hay ninguno plano por secundario que sea. Pero la que me enamoró desde el principio es la princesa Sarene. Por su realismo, sí, pero también por ser una mujer con carácter, que llega y cambia lo que ve, incluso le llega a enseñar esgrima a las demás mujeres. Espía, manipula y conspira por el bien de su pueblo, del suyo natal y del nuevo adoptivo. Y en todo momento la crees, porque también tiene sus debilidades como persona real que es. Me sorprendió muchísimo que el autor incluyera un personaje así, que luchara por los derechos de la mujer en un mundo hostil hacia ella. Quizás sea prejucioso, pero al leer que el autor es mormón esperaba otra cosa, digamos, distinta.
Volviendo al libro, las descripciones son geniales, no son pesadas y te introducen en el mundo fantástico de una manera natural.
Habría que destacar también la gran aportación de Sanderson al género de la fantasía, que no es otra cosa que la innovación. Esta novela rompe todos los esquemas preconcebidos de este género, lo que supongo que no gustará a todo el mundo, pero que es un punto más a favor (otro más, que no tiene pocos la novela) del autor.
En resumen, es una novela magistral, imprescindible si te gusta la fantasía, y si no, también, porque trata tantísimos temas tan actuales que la magia y demás quedan un poquito al fondo.  
Recomendada, sin duda.