Soy la persona más desorganizada del mundo. No me he presentado nunca al Libro Guiness, porque en el fondo me da un poco de vergüenza, pero sé que lo soy. Es que eso de tener aquí a dos jueces suizos, tomando notas, fotos y mediciones de los montones de ropa que tengo repartidos por la casa (soy una desorganizada con mucha ropa), de los montones de libros que hay dispersados, y de los montones de notas, papeles y cosas varias que reinan en mi hogar no me hace demasiada gracia. Prefiero decir que lo soy, y que cada uno se imagine lo que quiera. Supongo que nunca podrán imaginar la totalidad del caos que hay detrás de las puertas del armario...
El caso es que con esto del blog, necesitaba organización. Para saber qué reseñas he colgado, qué entradas offtopic, qué día es hoy, etc. Me convencí de que necesitaba una agenda. Me fui a donde se compran las agendas y me cogí una mona, pequeña, mitad de cuartilla. Y con esa estuve funcionando todo el año pasado.
Pero era una agenda escolar. Cualquiera que lo lea, que no sea usuario de agendas pensará que da igual, pero no es cierto. Primero: ocupa de septiembre a agosto. Esto no fue problema porque la compré en el mes que empieza el cole, pero cuando llegó julio me encontré con que tenía un recuadrito por día del mes, en lugar de una hoja entera. Y luego está la cantidad de hojas adicionales que no me valen para nada: el horario de clase, el mapa mundi, comunicaciones entre padres y profesores, justificantes... A algunos les di otro uso, pero siempre borrando o ignorando lo que venía de serie.
Y un día, navegando por internet, me encontré con un blog sobre la creación de blogs. Vino a iluminarme, porque vendía una agenda, realizada por la bloguera y que personalizaba con el nombre del blog del cliente. No me convenció por dos cosas: primero, era de colores pastel y de estilo muy romántico, que no me va para nada; y segundo: el precio. Vendía la mitad de la agenda, ya que estábamos en junio, a 5 euros, o cosa así, una completa eran 9,99€. En tamaño folio, pero lo que te enviaba era el pdf, lo tenías que imprimir y encuadernar tú mismo.
Me pareció excesivo. No voy a menospreciar el trabajo que conlleva, que es mucho, pero no estoy pagando por un producto final. No sé cuánto puede costar encuadernarlo, pero ya tienes que invertir algo más. Y de todos modos, como he dicho, el diseño no iba conmigo para nada.
Sin embargo lo que hizo fue darme la idea. Para que me la hagan... me la hago yo. Siempre me ha gustado lo que ahora llaman DIY (hazlo tú mismo), y es que vengo de una familia en la que si algo lo podías hacer tú no pagabas por ello. Tenía las herramientas: impresora, papel y encuadernadora. Sí, cosas de friki de la papelería, tengo una encuadernadora en casa (también una plastificadora, aunque para esto no lo necesité). De modo que me puse manos a la obra. ¿Quién mejor que yo para saber las necesidades de mi propia agenda? Y ni qué decir sobre mi gusto sobre los colores. Copié alguna idea que me pareció muy buena de su agenda y me armé con excel (openoffice, más bien) y picmonkey. Para quien no lo conozca, Picmonkey es una herramienta de edición de fotos en web, con la que yo retoco todas mis fotos. Es fantástica.
Tardé algo más de lo que pretendía, de hecho cuando la imprimí ya obvié el mes de septiembre, pero estoy muy contenta con los resultados. Está hecha a mi medida, tengo los meses, los días y algunas hojas adicionales en las que puedo apuntar los libros que me he leído, las ideas que se me pueden ocurrir para el blog, los libros que me apunto de los blogs que sigo... Llevo usándola este mes, y estoy encantada.














