martes, 31 de diciembre de 2013

¡Feliz y Rockanrrolero 2014!


Os quiero desear a todos que paséis una gran noche, y que entréis en este nuevo año, como nuevo comienzo que es, con buen pie. Dejando lo malo atrás y concentrándonos en lo bueno que tenemos por delante.
Por mi parte tengo algunos propósitos (dejar de fumar ya lo hice hace tiempo, y ponerme en forma también, de hecho las dos cosas hace un par de años, pero no es lo único que queda pendiente en mi vida), pero ya escribiré una entrada recopilatoria de lecturas donde os contaré algún que otro propósito.
De momento me propongo dejar los virus que me han tenido dos semanas atada al sofá, espero que para siempre, y empezar el 2014 con un poquito más de salud, una copa en la mano y en la compañía de los que más quiero (somos pocos, pero los esenciales).


¡POR UN 2014 LLENO DE SUEÑOS Y ROCK AND ROLL!

martes, 24 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad 2013!

Desde aquí os quiero desear a todos que paséis una gran noche en compañía de los que más queréis.


El cuadro es de Juan Correa de Vivar, La Natividad, y lo he sacado de aquí.
¡POR UNA NAVIDAD LLENA DE LIBROS!
¡FELICES DREAMS Y ROCK AND ROLL!

martes, 17 de diciembre de 2013

Proyectos Isi: El Profesional


Isi, que es un alma inquieta, nos ha propuesto un nuevo juego. Se llama Proyectos, y cada 25 de mes nos mandará deberes. Este mes de diciembre toca "El Profesional", y se trata de hablar de algún libro que tenga que ver con nuestra profesión, la que estemos desarrollando, estudiando, o tengamos pensada para nuestro futuro.

A mi, que me había ilusionado muchísimo la idea de Isi, con esta primera propuesta me había desinflado un poco. ¿Por qué? Pues porque mi trabajo es eso, un trabajo. No tengo una profesión como tal, y mi única vocación en la vida es una utopía. Pero me decidí a hablar de mi utopía, porque al fin y al cabo es lo único que he querido ser en la vida y porque es mi propósito de año nuevo: dedicar más tiempo y esfuerzo a mi sueño.

¿Y cuál es mi sueño? Desde luego no es estar en la logística de una empresa multinacional textil. Aparte creo que no hay libros sobre eso. Mi sueño, mi utopía, desde que era una canija, desde que aprendí a coger un lápiz, es ser escritora.

Qué tontería, ¿verdad? Pues sí, pero es lo que hay. Escribo desde que tengo uso de razón. Tengo cuentos acabados (y encuadernados) de cuando tenía 8 años. Y más de después. Hasta ahora, de hecho. Lo que pasa es que según fui creciendo fui escribiendo menos, aunque nunca lo dejé del todo, y mi sueño se diluyó un poco entre hipoteca, trabajo y realidad.

Ahora, con mi niña, parece que ha despertado. De hecho inicié este blog cuando nació mi hija, y me ha ayudado, tanto uno como otra, a mantener viva mi ilusión. Por eso se llama Rock and Roll Dreams, porque mis sueños de R&R siempre han tenido que ver con las letras, y porque me ponía Meat Loaf de adolescente para escribir. No espero ganar un Planeta, ni nada. Me conformo con escribir y con tener mi blog y la llama activa. Hacer de nulla dies sine linea un lema a seguir, y enseñarle a mi hija que los sueños se persiguen, no se abandonan.


Después del rollo os recomiendo un libro (que es para lo que es todo esto, al final). Manuales para escritores hay como cien mil, y cualquiera es bueno. Pero uno que me encanta, porque es más que un manual es Mientras escribo, de Stephen King. Habla del oficio de escritor, y de cómo se inició él en lo que ha sido una gran carrera profesional. Particularmente me encanta cuando los escritores hablan de sí mismos, y si un grande como King lo hace con esa humildad pues me gusta aún más.

Y si os interesa escribir, como a mi, os recomiendo también una página web, Literautas, que ayudan con ideas, talleres y demás. Os recomiendo echarle un vistazo.

Hasta aquí, el Proyecto de diciembre. Estoy deseando saber qué nos tiene reservado Isi para enero.

¡Felices dreams y rock and roll!

martes, 26 de noviembre de 2013

Aquamarine, de Vera Parkhutik


Sinopsis: Gabriel Cherny es el mejor concertista de orchestrón, un instrumento musical electrónico muy especial, que transmite las emociones de su intérprete al público que lo escucha. Pero una historia oscura rodea a Cherny y a su instrumento. Treinta años atrás, el empresario Stiven Ramis, creador del orchestrón, se vio envuelto en un escándalo a causa de una serie de suicidios que tuvieron lugar en la sede de su empresa, Emociones Líquidas. El propio Cherny arrastra un pasado solitario y lleno de secretos. Cody Weil, periodista de Hoy y Mañana, será el encargado de desenmarañar todo este entramado de mentiras y secretos. Mientras la pequeña Fally, hija adoptiva de Ramis y poseedora, si cabe, de un talento mayor que el del propio Cherny, parece ser la clave para desvelar la verdadera historia que rodea al orchestrón.

Esta fue la primera novela escogida por Random para aligerar la carga de mi pobre Kindle. En Aquamarine nos presentan un futuro no muy lejano, y para nada ajeno. Hay muchos avances técnicos, en materia de telefonía e internet, por ejemplo, aunque no son los únicos. En la realidad de Aquamarine no hay teléfonos, sino implantes cloqueares que dan cabida a todo un mundo de noticias, accesos telefónicos y hasta a ambientes musicales que prometen hacerte más feliz. Precisamente investigando esta noticia, la de los ambientes musicales, es como Cody Well se mete de narices en una historia oscura, medio familiar, medio sensacionalista, que le consume y causa consecuencias directas sobre su vida.
¿Puede la música modificar los sentimientos de una persona? ¿Puede una canción desesperante meterse hasta el alma de quien la escucha, provocándole que se suicide? De eso, y de los sentimientos de una pareja de hermanos, trata este libro.
La historia en sí, la verdad sea dicha, me ha gustado. Es una historia original, con un grado de futurismo real que me ha gustado mucho. De hecho creo que es lo que más me ha gustado de la novela, el futuro realista que nos dibujan, con tantos avances tecnológicos pero pocos de sociedad.
Sin embargo, en general, es un libro que me ha entretenido pero poco más. No estaba deseando cogerlo, ni me costaba dejar de leerlo cuando tenía que irme o me interrumpían. Y no ha tenido nada que ver con la historia, que sí me ha gustado. Como ya he dicho, es original y te proporciona un suspense, te hace plantearte unas interrogaciones que son lo que en realidad ha hecho que siguiera leyendo. Los personajes están bien, trazados correctamente y con un intento de tridimensionalidad que se queda en intento por cómo está contado.
Y es lo que no me ha convencido, la narración. Es un narrador semi omnsiciente el que te lo cuenta. Es decir, narrador omnisciente pero desde el punto de vista del protagonista. Y te cuenta la historia todo el tiempo, no te muestra reacciones, o no te muestra las suficientes. Esto hace que no te involucres en la historia, que no profundices, con lo que no empatizas con ningún personaje, ni con la historia.
Aparte de eso, algún punto predecible, un personaje en concreto poco logrado (una niña demasiado infantil para la edad que tiene), y un final un tanto precipitado son los otros puntos negativos de la lectura.
Una lectura fácilmente olvidable, la verdad. Pero cada uno que decida por sí mismo. No sería la primera vez que voy en contra de una mayoría.
¡Felices dreams y rock and roll!

viernes, 22 de noviembre de 2013

Mamá en apuros #1: La reserva de gasolina


Las mamás lo sabemos todo. Tenemos la cabeza en mil sitios distintos, pero controlamos los mil sin problemas. Somos perfectas, o casi, y atendemos el teléfono mientras jugamos con nuestros peques y hacemos mentalmente la lista de la compra.

Pero yo no. Yo soy una mamá en apuros y a veces mi cerebro sale a pasear sin mi permiso. Aunque me autoengañe, como hoy, que me he levantado pensando que lo tenía todo bajo control y orgullosa de mi misma por cómo administro mi escaso tiempo. Pero empecemos por el principio.

Tal día como ayer, por decir algo, al ir a recoger a mi peque después del trabajo se me encendió la reserva. No me gusta echar gasolina con MiniP, la tengo que sacar del coche (jamás de los jamases la dejo sola dentro, es un miedo de madre, por si me roban el coche con la niña dentro) y me supone un engorro tanto desabrochar y abrochar cinturones, de modo que hice cálculos mentales. Unos 7 km hasta casa y otros 15 hasta el trabajo mañana. Apuro un poco pero sin problemas. De modo que quito el aire acondicionado (para gastar menos), bajo las ventanillas (con lo que gasto más, pero si no me achicharro) y decido recoger a la peque, aparcar en casa y echar gasoil al día siguiente (tal día como hoy).

Mi tarde transcurre normal. Siesta pasada por agua del sudor. Y paseo por el parque. Me bajo la mochila de la peque, con sus cosas, y traslado parte de las mías temporalmente, porque además hay que comprar. Compra, toboganes, cochecitos de feria y para casa. Ropa de deporte y a correr. Luego subir, acostar a la peque (que ya está cenada), ducha, cenar y dormir. Milagrosamente me acuerdo de cambiar la hora en el despertador, cinco minutos antes. Lo tengo todo controlado.

Por la mañana suena el despertador y lo apago. Aún lo tengo todo controlado. Para autoengañarme programo dos horas distintas, con 10 minutos de diferencia, para poder dormir los diez minutos de prórroga. Suena el segundo. Ufff, me cuesta un mundo levantarme, pero hago el esfuerzo.

Me siento en la cama y hago mis ejercicios de cuello. Me levanto y me estiro. Ahora viene el baile del que me siento tan orgullosa: cómo sacarle partido al tiempo por la mañana para poder dormir más. En el baño me limpio la cara (la rutina es nueva, forma parte de mi yo súper-mamá), me echo el tónico y la crema. También me peino. En el comedor (para no despertar a nadie) me visto y voy a la cocina para preparar el café y la tostada. Mierda, hoy me toca preparme la comida de media mañana, parece que no lo tenía todo controlado al final. Que no cunda el pánico. Un plátano y jamón serrano con dos tostas de pan. Ahora sí, al comedor a hacer el yoga matutino (sí, rutina nueva también, de súper mamá). Saludo al sol (versión wii). Miro el reloj. Aún estoy en hora.

Cocina y termino de preparar el café. Lo llevo al comedor y mientras desayuno voy leyendo. Tengo diez minutos. Cuando va a llegar la hora de irme, recojo la taza y me lavo los dientes antes de salir de casa.

Sonrío orgullosa. He conseguido hacer toda la rutina en el mismo tiempo y salir de casa con 5 minutos extras para parar en la gasolinera. Arranco y pongo la música. Soy una súper mamá rockera y voy cantando alegre. Ya en la carretera, fuera del pueblo, me doy cuenta.

Mierda. Mierda.

Mierdamierdamierdamierda.

Echo mano al bolso. Mierda. Mierdamierdamierda.

Un detalle pequeño pero importante. Ayer cuando bajé al parque metí mi monedero en la mochila de MiniP. Y ahora soy mamá en apuros: sigue en la mochila de la peque.

Maldigo mi suerte y aporreo el volante. En la cuesta abajo quito la marcha al motor para que gaste menos. ¿Y ahora qué hago? Sopeso mis posibilidades:

Darme la vuelta. Descartado. Primero porque llegaría tarde y segundo porque no sé si llegaría después a la gasolinera.

Llamar a mi madre para que me de dinero. Descartado. Está el hecho de que si la llamo a las seis y media de la mañana la voy a asustar. Y tampoco sé si ella tiene dinero en casa. Y, por supuesto, llegaría tarde.

Echarme a llorar. Uff, esta casi me convence.

Tirar para delante y que sea lo que dios quiera. Una opción extraña para una atea, pero es la que escojo. No sé si después de parar el motor y arrancar de nuevo tendré gasolina suficiente para llegar al surtidor, pero confío en que sí. Igual que confío en la generosidad de mis compañeras, a las que tendré que pedir prestado al menos 10 euros para el gasoil.

Llego al trabajo con un ánimo extraño, pero con tiempo de sobra. Yo que creía que estaba todo bajo control, y he perdido cinco valiosos minutos de sueño para luego nada. Y paso la mañana huraña, contando mi triste historia pero nadie parece entenderla en su profundidad. Y, lo peor de todo, nadie hoy parece tener dinero. Mierda. Mierdamierda.

Por fin las once, y yo con un hambre canina. Subo a la taquilla, y al coger el móvil un mensaje de P. "Estoy junto a tu coche". ¿Qué? Los ojos me hacen chiribitas como en el icono ( *o*), y corro a su encuentro. (Aunque tampoco es tan fácil: hay que bajar un piso y salir a la calle por un torno, cojo el plátano para el camino). Mi corazón va a cien, seguro que ha visto el monedero y ha venido a dármelo.

Pues no. No había visto el monedero. Pero había visitado a un cliente cerca de allí, y como era la hora de mi pausa, ha venido a verme. Como un príncipe azul, el día que más le necesitaba, ha acudido a mi rescate con diez euros en su cartera.

No me importa ser una mamá en apuros siempre que tenga a mi lado a papá en apuros.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¡Cambios! ¡Cambios!

Esta semana no traigo reseña, entre otras cosas porque me ha pillado el toro. Tengo dos libros a medio terminar, uno de ellos casi lo he terminado, con el otro estoy atascada, pero al final no me dio tiempo, así que semana en blanco. (Aunque a juzgar por el éxito de la última reseña no creo que importe mucho...)
Como no quería que me olvidaráis he querido hacer una entrada introductoria a los cambios que tengo previstos para mi rinconcito cibernético. Últimamente ando muy liada, tengo muchísimos frentes abiertos, entre ellos un curso de egiptología que me está fascinando (al que me presenté por mi hermana y María, y que finalmente estoy haciendo yo sola, ejém, ejém), pero esto, lejos de ser un obstáculo se está convirtiendo en acicate. Estoy activa casi todo el día y casi todos los días, y esto me hace llenar mi cabeza de planes. Algunos los voy completando, y otros los he de postergar, pero, y esto es una novedad, estoy tomando notas para que no se me olviden.
Y después de darle como un millón de vueltas a la cabeza, he decido lanzarme a la piscina. Hoy os vengo a presentar una nueva sección en el blog. Se llamará Mamá en apuros.
Será los viernes, probablemente alternos, y os contaré algunas de mis peripecias causadas por mi rol como madre. No tengo mucho escrito, y es posible que no lleve un orden cronológico, pero sé que si tomo el compromiso iré escribiendo más cosas que ahora no hago por un poco de pereza.
Comenzaré este viernes, con uno que escribí este verano. Como digo no irá en orden, el siguiente es probable que sea del año pasado, luego algunos de cuando era bebé (si los encuentro), y finalmente nuevas aportaciones...
Y, para que no haya muchos líos, he aprendido a crear pestañitas que contendrán las diferentes secciones que iré introduciendo. Porque habrá más... (¡Es una amenaza!)
Lo que pretendo es que este blog sea un reflejo de mi vida. Y mi vida son libros, sí, pero también son muchísimas más cosas. Hay un caos en equilibrio que abarca desde mi tiempo de lectura hasta mi tiempo de ejercicio (Let´s run!), pasando por las muchísimas horas que disfruto con mi hija. Y quería reflejarlo.
Espero que lo disfrutéis tanto como lo disfruto yo compartiéndolo.
¡Felices dreams y rock and roll!

viernes, 15 de noviembre de 2013

Rock and MUSIC Dreams... #1

 Por más que haya querido cambiarle el título, esta sección es un Miércoles Musical, pero publicado en viernes. Tenía un par de canciones en mente, pero como las reseñas las saco los martes no me apetecía publicar dos días seguidos, así que le he cambiado el nombre para poder cambiarle de día.
Hoy quería traer lo nuevo de Bunbury. Soy gran seguidora de los Héroes del Silencio (el lema del blog, la ficción es y será mi única realidad es de una canción suya), y de los primeros discos del cantante en solitario. Luego empezó a desvariar demasiado, para mi gusto, y le dejé un poco de lado, aunque siempre le he seguido un poco como de reojo.
Y ahora ha presentado su nuevo disco, Palosanto, cuyo primer single, Despierta, me ha gustado mucho. A falta de escuchar el disco entero me parece un Bunbury más reivindicativo, más cercano a la realidad. Y en las entrevistas que he visto de esta promoción le he notado más cambiado. Quizás es que se nos hace mayor, o será el acento tan cerrado que tenía, que lo ha perdido. El caso es que ha vuelto a despertar mi curiosidad.
Os dejo con el vídeo, a ver qué os parece.